Doce menos veinte de la noche. Cansado. Esta mañana cuarenta minutos de bici y por la tarde quince kilómetros de carrera continua. He leído los dos comentarios que me ha enviado Eaglerun. Están bien; otro día con más tiempo y menos cansancio los comentaré o le contestaré directamente a su blog. He cenado concentrado de gluten y albóndigas de soja. Prácticamente he suprimido la carne y el pescado de mi dieta, apenas los pruebo.
El de la foto que aparece en el inicio de cada entrada, expreso deseo de mi señor, es el gran visir Tintoré "Le fou", amo de un país poderoso y corredor popular; el que no se ve soy yo, Manuel Tintoré Maluquer, anteriormente conocido como Manuel Binoy, escriba fariseo de origen humilde que ha sido contratado para narrar sus correrías por este mundo; a su servicio de por vida.
viernes 30 de enero de 2009
jueves 29 de enero de 2009
Jueves, 29 de Enero
Las series de trescientos metros que tenía que hacer con Eaglerun al final no han sido ni tan malditas ni tan traumáticas como pensaba ayer. Todo lo contrario. Han estado bien, me han gustado, me he sentido cómodo, he dosificado el esfuerzo y no he sufrido tanto como temía. Mi corazón ha soportado, sin protestar, sin dar muestras de agonía, con cierto cansancio calculado, la subida repentina de pulsaciones, el flujo de sangre acumulada, el constante bombeo de ese líquido rojo y oxigenado que da fuerza, vigor y energía a ese cuerpo lleno de músculos, y algo de cerebro, que corre por el paseo marítimo a las ocho y media de una tarde gris y plomiza y con el cielo amenazando lluvia y viento y al final ni ha llovido ni ha hecho viento y las condiciones atmosféricas nos han permitido, a Eaglerun y a mí, hacer de nuevo un buen entreno, una buena sesión de trabajo y de comprobación de estado de forma. En las distancias cortas (hablamos de mil metros para abajo) Eaglerun es una máquina, se mueve muy bien, bracea con ritmo, potencia muscular en las piernas, zancada larga y uniforme, rectitud en la espalda, velocidad de crucero más que aceptable, es capaz de quitarme muchos metros en poca distancia, no puedo seguirlo, se me va y se me escapa, lo miro y ya no está. Lo hemos hablado, lo hemos comentado y hemos llegado a la conclusión de que cada corredor tiene su distancia asignada de la misma manera que cada uno de nosotros tiene escrita, en alguna parte, la hora de su muerte.
miércoles 28 de enero de 2009
MIércoles, 28 de Enero
He llegado a las diez menos cuarto a casa. No he salido a correr y tampoco he hecho bicicleta. He pasado la tarde con Airemi. Ha sido genial. Mañana a las siete he quedado con Eaglerun para hacer series de trescientos metros. Las odio, no soporto las distancias cortas, me cansan y me aburren. Tanto mi cuerpo como yo, para sentirnos bien, necesitamos kilómetros por delante, muchas horas corriendo, encontrar un ritmo y mantenerlo el tiempo que haga falta. Las series cortas son demasiado explosivas para mí, me dejan echo polvo, materialmente destrozado, para el arrastre, como suele decirse vulgarmente. Reconozco que el hecho de hacerlas es bueno y positivo para preparar cualquier tipo de prueba, pero la verdad es que si no las hago no creo que suceda nada relevante de cara a nuestra preparación para la maratón de Barcelona. De todas maneras, y conociendo como conozco a Eaglerun, acabaré haciendo las malditas series de trescientos metros y acabaré más cansado que de costumbre y tal vez con malas sensaciones.
martes 27 de enero de 2009
Martes, 27 de Enero
Dieciseís kilómetros de carrera continua, los cinco últimos acompañado de Toni Sánchez y Toni Gordo.
lunes 26 de enero de 2009
Lunes, 26 de Enero
Cuarenta y cinco minutos pedaleando sobre mi ZTX mientras en el canal autonómico de Cataluña Albert Om entrevista a José Luis Perales a raiz de la presentación de su nuevo disco, un recopilatorio de sus mejores canciones; después una serie completa de abdominales y ya por la tarde catorce kilómetros de carrera continua.
domingo 25 de enero de 2009
Domingo, 25 de Enero
Tal y como viene siendo habitual últimamente, el entreno de hoy ha sido todo un éxito. Hemos hecho veinticinco kilómetros a una media de cinco minutos el kilómetro, lo cual no está nada mal si tenemos en cuenta la distancia recorrida en dos horas y cuatro minutos de tiempo real. Entre un grupo de unos veinte corredores más o menos, todos conocidos nuestros e integrantes del colectivo Atletesvng, Eaglerun y un servidor nos hemos encargado de tirar del grupo y durante muchos kilómetros nos hemos puesto al frente y hemos ido marcando el ritmo, nuestro ritmo, lo que teníamos previsto hacer, lo que tocaba, lo que nos dicta el plan de entrenamiento que estamos siguiendo de cara a la maratón. Ha sido un buen día, grandes sensaciones personales, nada de viento, un buen sol en lo alto del cielo, reencuentro con otros corredores con los que hacía tiempo que no coincidíamos y por encima de todo comprobar que cada día que pasa nos encontramos mejor y vamos progresando, los ritmos de rodaje cada vez van siendo más rápidos y constantes y las recuperaciones después del esfuerzo realizado más rápidas y menos traumáticas. Creo que no peco de un exceso de optimismo si digo que estamos en el buen camino, en la senda correcta, para alcanzar con éxito aquellos objetivos que tanto un servidor como Eaglerun nos hemos propuesto conseguir. A media tarde he recibido un mensaje de Airemi en el que me dice que Airemi tiene corazón, alma y personalidad, no sólamente un templo que se abre para mis sentimientos. Eso es lo importante, me dice. El templo lo da o lo abre cualquier mujer con sus encantos.(Total kilómetros a la semana: 65)
sábado 24 de enero de 2009
Sábado, 24 de Enero
Antes de entrar en el templo de Airemi, a pocos metros de la puerta principal, hay como una antesala, una especie de pequeño recibidor, lo más parecido a una habitación de paredes azules o amarillas (depende de la iluminación del momento) en la que gracias a una esmerada decoración predominan la belleza y la sensualidad, las caricias y los besos, el deseo contenido de dos cuerpos (el mío y el de ella) que se aman y se quieren sin fisuras, de verdad, abiertamente, por encima de todas las cosas, más allá de sí mismos, desnudos, muy juntos el uno del otro, pegada una piel con la otra, como si fuera la misma piel, dejando que sean mis manos y las suyas, sus labios y los míos, los que en un acto de generosidad sin precedentes se busquen y se encuentren y vuelvan a buscarse y a encontrarse mientras su lengua y mi lengua, las dos lenguas, se hablan y se reconocen y se gustan y se prueban y viajan a través de ella y a través de mí, recorriendo su cuerpo y el mío, limpiando de impurezas su alma y la mía, siendo los dos cuatro manos y dos bocas que se muerden y se comen y se limpian y se vuelven a besar en un acto de amor infinito e intenso mientras mis dedos la vuelven del revés y la hacen reir y llorar y sus manos me hacen reir y llorar y creer en todo lo que no es creíble, en todo aquello que siempre me había negado a creer, y cuando finalmente la diosa Airemi da órdenes de que se me abran las puertas del templo y guiado por sus certeras indicaciones entro en él y veo cómo me recibe con toda su belleza y esplendor desplegados sólo para mí, entonces, en ese momento, justo en ese preciso instante, te das cuenta de que por muchos diccionarios que hayas manejado y por muchos libros que hayas leído nunca, nunca tendrás palabras suficientes para expresar lo que estás sintiendo en esa máxima culminación del deseo y del amor más auténtico. Más tarde. El otro día Manuel Tintoré me confesó que una de las muertes que más dolor le ha causado fue la de Julio Cortázar. Leyendo sus novelas, sus cuentos, adentrándose en su manera tan lúdica de ver la realidad, llegó a conocerlo tan bien y a respetarlo y a admirarlo tanto que todavía hoy se emociona cuando habla sobre él y recita de memoria párrafos enteros de Rayuela, la novela por excelencia, la más original, inteligente y divertida según su opinión.
viernes 23 de enero de 2009
Jueves, 22 de Enero
Series de mil con Eaglerun en el Fondo Somella. Perfecto. Las hemos hecho a un promedio de cuatro minutos y quince segundos el kilómetro. Las sensaciones, por parte de los dos, siguen siendo positivas. Estamos en buena forma. Próximo objetivo: Media maratón Gavá-Castelldefels.
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miércoles 21 de enero de 2009
Miércoles, 21 de Enero
Cinco menos cuarto de la mañana. Hoy me he despertado bien, animado y con ganas de hacer cosas, cansado de piernas después de los veinte kilómetros que hice ayer por la tarde. Una de las cosas más agradables que me están sucediendo últimamente es encontrarme con Airemi saliendo del tren a las siete menos cuarto de la mañana. Para cualquier otra persona que no la conozca tal vez sea una tontería, pero para mí, que la conozco, es como una bocanada de aire fresco, una de las visiones más espectaculares que se pueden reproducir en mi retina, la reafirmación de mi centro de gravedad, circunstancia ésta útlima que me proporciona la estabilidad y el equilibrio necesarios para seguir esperándola. Manuel Tintoré me ha llamado por teléfono para decirme que lea el artículo titulado Somos almas y vamos de cuerpo en cuerpo que sale publicado hoy en el Periódico de Cataluña. Otro día, cuando disponga de más tiempo, quedaremos para comentarlo y hablar sobre la reencarnación, tema éste que según me ha dicho le interesa bastante y considera que es algo de mucho sentido común.
martes 20 de enero de 2009
Martes, 20 de Enero
Si por algún motivo que ahora se me escapa me viera en la necesidad de hacer un pequeño y esquematizado balance de mi vida, en una escala que fuera de mal a bien, sería el siguiente: Físicamente, bien (soy capaz de recorrer muchos kilómetros a buen ritmo sin apenas cansarme). Emocionalmente, bien (estoy enamorado de Airemi). Intelectualmente, bien (escribo casi cada día unas cuantas líneas y leo un promedio de tres libros al mes). Económicamente, mal, muy mal, bajo mínimos, por debajo de la línea de flotación, apenas ingreso lo suficiente para sobrevivir. No me quejo. El dinero, ganarlo, nunca ha sido santo de mi devoción, nunca le he prestado demasida atención y siempre he creído, tal vez erróneamente, que en la vida hay otros valores más importantes a los que dedicar mi tiempo y mis energías. No me arrepiento de haber tenido este pensamiento durante tantos años y tampoco me arrepiento de haber llegado a los cincuenta años sin nada material a lo que asirme, con los bolsillos vacíos y una cuenta corriente que siempre, mes a mes, indefectiblemente, año tras año está en números rojos. Hoy por hoy sólo me tengo a mí mismo, soy mi única propiedad, lo único que es realmente mío, lo único que dejaré a mis hijos en testamento el día que me muera, lo único que me llevaré a la tumba o a la fosa común, allá donde quieran tirarme. Me da igual el sitio donde dejen mis huesos. Lo importante, lo que realmente cuenta, aquello por lo que sí vale la pena haber vivido es el pensamiento, las intenciones, la energía, las buenas vibraciones, el buen rollo que has dejado a tu alrededor durante el tiempo que has existido, tu recuerdo, el que sigan hablando contigo, el que te sigan escuchando una vez hayas desaparecido y ya no estés presente. Eso sí que vale la pena. De todo lo demás se puede y se debe prescindir. No nos engañemos. La vida, vivir, es mucho más fácil de lo que nos intentan hacer creer. A veces tengo la sensación de que estamos inmersos en una gran mentira y esa mentira nos gusta, nos atrae, hacemos todo lo posible para fomentarla, para que no desaparezca y siga y siga y siga. Hoy ha sido un día de trabajo como tantos otros. Desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde no ha sucedido nada digno de ser anotado en este diario. Son las doce y cuarto de la noche. Me voy a dormir.
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lunes 19 de enero de 2009
Lunes, 19 de Enero
Cuando esta mañana le he dicho a Airemi que tiene nombre de diosa griega y que me gustaría estar el resto de mi vida entrando y saliendo de su templo, se ha reído como sólo ella sabe hacerlo, con esa naturalidad y esa simpatía que te envuelven y te hacen querarla todavía más. Ayer por la noche, ya tarde, vino a verme Manuel Tintoré. Estuvimos hablando durante un buen rato. Es escritor, lleva años escribiendo una novela que no consigue terminar. Es demasiado perfeccionista. Su obsesión por hacerlo bonito, su excesiva preocupación por la forma, le lleva a reescribir la misma frase un montón de veces. Es capaz de estar ocho horas sentado ante la pantalla del ordenador y durante ese tiempo escribir sólamente un cuarto de página. Hemos quedado para vernos otro día y seguir charlando. Hoy, definitivamente olvidada la lesión de la pierna derecha, he hecho cuarenta y cinco mimutos de bici por la mañama y he corrido catorce kilómetros por el paseo marítimo de Vilanova. Hay momentos en la vida en los que uno debe sobreponerse a los inconvenientes, saltar por encima de los miedos y echar toda la carne en el asador sin importarle el fracaso.
domingo 18 de enero de 2009
Domingo, 18 de Enero
Tal y como estaba planificado por la mente metódica y regular de Carles Aguilar, el entreno de esta mañana ha sido consumado, coronado con éxito. Hemos hecho veintitrés kilómetros y quinientos metros, dos horas y cuatro minutos de tiempo a un promedio de cinco minutos y quince segundos el kilómetro. Perfecto, sobre lo establecido. Hemos acabado contentos y satisfechos con el resultado final obtenido. Ultimamente solemos acabar los entrenos de la misma manera, con muy buenas sensaciones, señal inequívoca de que lo estamos haciendo bien, con cabeza e inteligencia. Hoy hemos gozado de la compañía de Rafa Carvajal, buena persona, un tipo que se hace querer, maratoniano como nosotros. La lesión que la semana pasada me hizo pensar lo peor, el gemelo de la pierna derecha, se ha portado bien y se ha olvidado de mí durante la primera hora del recorrido. A partir del kilómetro quince, ya en Sitges, bajando las escaleras de la iglesia, he sentido una pequeña molestia, más bien ha sido un dolor intenso, que me ha obligado a detenerme, y en un principio, curándome en salud, siendo prudente, evitando males mayores, tomar la decisión, siempre desagradable, de abandonar el entreno y volver a Vilanova en tren, andando o esperar a que Eaglerun y Rafa llegaran al punto de salida y volvieran a recogerme con el coche. Finalmente, después de haber hecho los estiramientos de rigor y viendo que el dolor había remitido algo, he pensado que podría seguir corriendo, y bajando considerablemente el ritmo, pendiente en todo momento del puto gemelo, he encarado el paseo marítimo de Sitges hasta que hemos llegado al hotel Terramar y ha sido en ese punto, metros antes de enfilar la carretera de La Mata, cuando en un arrebato controlado de rabia y desesperación he aumentado la velocidad de mi zancada, he apretado los dientes, he levantado la cabeza, he fijado la mirada al frente y apretando los puños he subido el ritmo de forma progresiva con la intención de comprobar cómo respondía el gemelo y al final ha respondido mejor de lo que esperaba, no se ha roto, ha soportado el esfuerzo, se ha portado bien, me ha permitido llegar corriendo hasta donde teníamos el coche, acabar el entreno en buenas condiciones, y ahora, cuando son las seis y diez de la tarde y los músculos y tendones ya están más que enfriados, tengo ciertas molestias en la pierna derecha, pero no creo que sean precursoras de ninguna lesión importante. Espero que mañana pueda cumplir con los quince kilómetros que nos tocan hacer según el plan que estamos siguiendo de cara a la próxima maratón de Barcelona, aunque la prudencia y mi amigo Eaglerun, siempre sereno y frío, son de la opinión que en lugar de salir a correr debería hacer una hora y media de bici, lo cual no estaría nada mal. Sería lo más inteligente, lo más aconsejable que podría hacer, ya veremos. En otro orden de cosas constatar que climatológicamente hablando nos ha hecho un día muy bueno, ha lucido el sol y sólo hemos pasado un poco de frío al principio, durante los cuatro primeros kilkómetros. He visto a Eaglerun muy bien, muy fuerte, muy puesto; si no surge ningún imprevisto, si todo le va como hasta ahora le auguro una buena y satisfactoria y correctísima maratón. Palabra de dios. (Total kilómetros a la semana: 23)
sábado 17 de enero de 2009
Viernes, 16 de Enero
El reencuentro con Airemi, después de una semana sin vernos, ha sido espectacular, muy sentido. La quiero, me gusta como es, navegamos en la misma órbita, me siento bien estando a su lado, nos entendemos sin necesidad de hablar demasiado y gracias a ella, a su generosidad para quererme y a otras muchas cosas, la soledad deja de ser una seria amenaza que planea sobre mi futuro (como una ave de rapiña) para convertirse en algo pasajero, momentáneo, no para siempre, un inconveniente que desaparecerá el día en que decidamos irnos a vivir bajo el mismo techo, entre las mismas paredes, sobre el mismo suelo, dentro de la misma cama, fundidos en el mismo cielo lleno de estrellas. El domingo por la mañana, a las ocho y media, después de siete días sin haber podido salir a correr, volveré a calzarme las Nike pegasus, iré a buscar a mi amigo y compañero de rodajes Carles Aguilar, haremos una tirada larga de unos veinticinco kilómetros más o menos y volveré a sentirme el hombre más feliz del mundo después de haber estado una semana, a causa de la lesión, sintiéndome el hombre más desafortunado de la tierra. Hoy me han presentado a Manuel Tintoré, amigo de Airemi, y en honor a la verdad debo decir que me ha caído bien desde el principio, he sentido muy buenas vibraciones cuando nos hemos estrechado las manos y el hecho de que tengamos el mismo nombre de pila y que hayamos nacido el mismo día y el mismo año nos ha llevado a mantener una pequeña, banal e insignificante conversación acerca de las casualidades que a veces tiene la vida.
jueves 15 de enero de 2009
Jueves, 15 de Enero
Después de la conversación mantenida con Airemi me han entrado dudas acerca del sentido y utilidad de este diario. La verdad es que no sé ni por qué lo he empezado ni por qué lo continúo. No tengo prácticamente nada interesante que decir. Mi vida es bastante monótona y aburrida. No me pasan cosas dignas de mención. No tengo opiniones espectaculares sobre ningún tema en concreto. No suelo conocer a personas cuya existencia llame poderosamente la atención. Me limito a vivir dentro de mi pequeño mundo, trabajo ocho horas al día, seis días a la semana en un restaurante vegetariano. Voy de casa al trabajo y del trabajo a casa, y como única actividad fuera de la rutina diaria salgo a correr casi cada día, solo, acompañado de nadie, lo cual no me da pie a vivir muchas experiencias dignas de ser anotadas en estas páginas. Agaradezco la llamada de Eaglerun animándome, interesándose por la salud de mi estado de ánimo, invitándome a seguir escribiendo, a seguir comunicando mis pensamientos, mis sensaciones, mis voces interiores, mis pequeños e insignifcantes trozos de nada sin tener en cuenta la opinión de los demás, sólo por el placer de hacerlo, de hablar conmigo mismo y conocerme cada día un poco más. Hoy se me ha echado el tiempo encima. No he podido hacer nada de ejercicio. Son las diez y cinco de la noche. La pequeña molestia muscular que hace tres días me parecía la lesión más grave del mundo, el final a mi carrera como atleta popular, ha remitido hasta niveles inexistentes y esa circunstancia me devuelve la ilusión y las ganas de volver a correr. Esperaré hasta el domingo. Según Fouad, marroquí de Tánger afincado en Barcelona desde hace veinte años, el Corán no fue escrito para anunciar la llegada de ningún profeta, sino que se redactó con el único fin de rebatir y a su vez desenmascarar las mentiras que el pueblo judío ha ido esparciendo a lo largo de la historia. Según su opinión el Corán es el libro de los libros, la verdad suprema, la única y verdadera interpretación de lo que sucedió. La biblia (siempre según él) es una sarta de manipulaciones, de falsas visiones sobre la vida de Jesús, de Noé, de María Magdalena. El Corán viene a corregir todos esos errores y a poner los puntos sobre las íes. Tiene tan arraigado el odio hacia el pueblo judío que su fanatismo le lleva a afirmar que Hitler fue el primero en darse cuenta del peligro que corría la humanidad si no llevaba a cabo un exterminio total y absoluto. Hablando con él, escuchando atentamente sus argumentos uno acaba viendo judíos hasta en la sopa. Están en todas partes, en todos los centros de poder, en todos los bancos del mundo. Todos los gobiernos tienen un mandatario judío. Aznar es judío. El presidente actual de la República francesa es judío. Incluso el presidente de la Generalitat es judío. Cualquier negocio mínimamente floreciente, sea del sector que sea, está en manos de un judío. El fundador de Zara es judío. Cualquier deportista que destaque y llegue a ser número uno, como Rafael Nadal, es judío. Todo lo referente al mundo de la fórmula uno es judío. Allí donde hay dinero y poder ten por seguro que hay un judío al frente. Lo dice el corán, sus páginas no mienten.
martes 13 de enero de 2009
Martes, 13 de Enero
Diez y media de la noche. Siguen las molestias aunque hoy me encuentro bastante mejor que ayer y estoy algo más animado. Esta mañana, antes de ir a trabajar, he hecho una hora de bicicleta estática y por la tarde, en lugar de salir a correr, he hecho otra hora de bicicleta estática. En total han sido dos horas de bicicleta estática, unos cuarenta kilómetros aproximadamente. Es una buena máquina mi bicicleta estática, me la compré hace cuatro años en Barcelona. Es una Proaction ZTX de color gris, con quince niveles de tensión y un pequeño ordenador que te calcula la distancia recorrida, el pulso cardíaco, la velocidad en kilómetros por hora, el tiempo empleado y las calorías quemadas durante el ejercicio, al final del cual un pequeño test, en una escala entre muy deficiente y excelente, te permite valorar cómo ha sido tu esfuerzo. La Proaction ZTX de color gris, con quince niveles de tensión y un pequeño ordenador que te calcula la distancia recorrida, el pulso cardíaco, la velocidad en kilómetros por hora, el tiempo empleado y las calorías quemadas durante el ejercicio, ha sido siempre la alternativa a la que he acudido cuando he estado lesionado y no he podido salir a rodar. Sólo por eso se merece tener un lugar fijo y privilegiado en mi casa, su espacio propio y vital, un rincón donde no impida el paso a nadie y donde puedas encontrarla cuando la necesites. En estos momentos de mi vida, separado y viviendo solo en un piso grande, la tengo instalada en el comedor, lo cual me permite hacer uso de ella en cualquier momento y ver la televisión y entretenerme cambiando de canales mientras pedaleo y voy haciendo kilómetros.
lunes 12 de enero de 2009
Lunes, 12 de Enero
Intensa molestia, dolor agudo en el gemelo de la pierna derecha al caminar. Posiblemente causado por una sobrecarga muscular. Nada del otro mundo para el noventa por ciento de los mortales, pero un grave inconveniente para una persona como yo ( y como tantos otros) que padecemos la obsesión de correr. Creo que no exagero un ápice si digo que una lesión de estas características es una de las peores cosas que nos puede ocurrir en la vida, un jodido contratiempo ante el cual no tienes más remedio que proveerte de una gran dosis de paciencia no sin antes haberte cagado una y mil veces en la puta madre que parió a la mala suerte. Es como si de repente te hubieran quitado lo que más quieres y necesitas, te quedas echo polvo, desanimado, compungido, vacío por dentro, como si en tu horizonte personal ya no hubiera ninguna salida y te encontraras indefenso ante el mundo, sin saber qué hacer, lleno de pensamientos negativos, convencido de que esa lesión durará meses e incluso años, no sabes ni cómo tratarla ni a quién acudir, te entra el pánico, el terror ante la posibilidad de que tal vez no puedas volver a correr nunca más. Todos los sueños, todas las ilusiones, los entrenos, las horas, los momentos robados a la familia, los esfuerzos, los sacrificios que has tenido que hacer durante meses para preparar la próxima maratón se han ido a la mierda, no han servido para nada, te quedas a cero, con la puerta en las narices, convencido de que una semana sin salir a correr es tiempo más que suficiente para echar por tierra un plan de entrenamiento de noventa días. Son las nueve y treinta y ocho minutos de la noche. Como es natural hoy no he salido a correr ni he hecho nada de bici. Me duele la pierna y estoy cabreado, muy cabreado. No sé lo que me ha podido pasar. Ayer, en la media maratón de Sitges, creo que corrí bastante bien, sin forzar el ritmo y en ningún momento tuve la sensación de que sobrepasaba mis posibilidades. No lo entiendo, ayer estuve bien todo el día, no me dolía nada, no tenía ninguna molestia en ninguna parte del cuerpo, me encontraba de puta madre, contento y feliz, incluso, hablando con Eaglerun, comentamos, entre orgullosos y satisfechos, lo rápido y bien que nos recuperamos después de una carrera tan dura y exigente como es una media maratón, y sin embargo, esta mañana, nada más levantarme de la cama y poner los pies en el suelo, ya estaba cojeando. Esperaré hasta el jueves antes de salir a rodar. Mañana por la mañana intentaré hacer un poco de bicicleta, tomaré algún que otro antiinflamatorio, algún masaje con voltarén emulgel y enconmendaré mi alma a quien sea necesario para que se me pase pronto y desaparezca el dolor y la molestia y en pocos días pueda volver a sonreir y retomar los entrenos que junto a Eaglerun hemos planificado para preparar la maratón de Barcelona del próximo mes de Marzo.
domingo 11 de enero de 2009
Domingo, 11 de Enero
Son las siete y cinco minutos de la mañana. Hoy me he despertado con muy buenas sensaciones con respecto a mí mismo. Después de quince años vuelvo a escribir de una manera metódica y ordenada, con algún propósito concreto, con la firme intención de asomarme a las páginas de este diario con bastante regularidad, sin ninguna pretensión, sólo por el hecho de pasar el tiempo y dejar constancia de pequeñas cosas, insignificantes apuntes, comentarios y chorradas que se me puedan pasar por la cabeza en cualquier momento. Hoy correremos la media maratón de Sitges. No tengo muy buenas prespectivas de poder hacerlo bien. Ayer por la noche le comenté a Eaglerun que podríamos correrla juntos y me dijo que sí, que vale, que de acuerdo, pero que no tirara demasiado, que tal vez no podría seguir mi ritmo. Le dije que no se preocupara, que si salíamos juntos llegaríamos juntos a la meta e intentaríamos hacer un buen tiempo y disfrutar de lo que más nos gusta en este mundo, correr, correr y correr. No quiero pecar de pedante, pero mi experiencia me ha demostrado que un alto porcentaje de las personas que nos dedicamos a correr de una manera asidua somos especiales, desarrollamos una serie de valores que son perfectamente transportables a la vida diaria y eso se nota en el trato, en el comportamiento que tenemos con los demás, en nuestros respectivos trabajos, en fin, en toda una serie de actividades que serían muy largas de ennumerar en este momento. Por la tarde. Son las diez de la noche. Acabo de dejar a mi hija en su casa, en el piso de su madre, mi ex mujer. Estoy separado desde hace unos meses y en honor a la verdad debo confesar (y lo hago desde lo más hondo de la modestia) que me siento muy orgulloso tanto de mi mujer como de mis hijos, porque ésta ha sido una separación en la que por parte de los cuatro ha predominado en todo momento la cordura, el buen entendimiento, la inteligencia y el respeto mutuo, la amistad y por encima de todo la sinceridad, valores (entre otros muchos) que mis padres consideraron importantes para mí y que yo he intentado transmitírselos a mis hijos. En otro orden de cosas debo decir que la media maratón de Sitges, tanto para Carles Aguilar (Eaglerun) como para mí, ha sido todo un éxito y los dos estamos contentos y satisfechos con los resultados obtenidos. El ha conseguido bajar de una hora cuarenta minutos (barrera que no conseguía romper desde hacía un año) y yo (corriendo a su lado y haciendo el mismo crono) me he sentido muy bien, he disfrutado y me he alegrado por él, no ya porque tengamos una buena amistad, sino porque el hecho de haber parado el reloj en una hora y treinta y ocho minutos, después de haber corrido veintiún kilómetros, es un merecido premio a un año de esfuerzos y de voluntades, sacrificios y moral a prueba de bomba, cojones para superar una lesión que lo ha tenido parcialmente varado durante unos meses y más cojones para volver a recuperar la forma y poner su cronómetro personal donde tiene que estar. Felicidades Eaglerun. (Total kilómetros a la semana: 82)
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sábado 10 de enero de 2009
Sábado, 10 de Enero
Ayer no hice absolutamente nada de provecho. Llegue tarde a casa, me senté en el sofá, encendí la televisión y a partir de ese momento empezó mi ruina. Me quedé dormido a los diez minutos de haberme sentado, me desperté al cabo de unas cuatro horas, me fui a la cama y esta mañana me he despertado con una tremenda sensación de fracaso en la boca, envuelto de remordimientos, echándome la culpa por haber perdido el tiempo de una manera tan tonta, diciéndome a mí mismo que nunca más volverá a ocurrirme una cosa parecida. No soporto dejarme vencer por la pereza y la tontería. Debería haber hecho algo, cualquier cosa, salir a correr, bicicleta, terminar de leer El capitán Ala Triste, todo menos asomar la nariz a la ventana de la desidia. En otro orden de cosas debo dejar constancia en este diario el hecho, para mí muy importante, de que mi relación con Airemi va viento en popa, sin ningún contratiempo, cada día más convencido de que hay un futuro a la vuelta de la esquina, doblando la siguiente pared. Mañana domingo la media maratón de Sitges. Ya veremos qué pasa. De momento las previsiones metereológicas apuntan sol y ligera subida de temperaturas.
viernes 9 de enero de 2009
5-6-7-8 de Enero
Lunes, 5 de Enero. Acompañado de Carles aguilar y de Josep Antón Córdoba hoy he corrido veinte kilómetros y me he sentido mejor que nunca. Me encuentro muy bien. Noto que mi cuerpo está en perfecta forma física, que disfruta con lo que hace y no se queja, se ríe y a su manera me agradece los momentos de placer que le proporciono.
Martes, 6 de Enero. Veinte minutos de calentamiento, cinco series de dos mil metros a cuatro veinte el kilómetro y quince minutos más de enfriamiento por el paseo marítimo de Cubelles bajo un frío intenso, a cinco grados de temperatura a las ocho de la tarde. Total una hora y quince minutos. Entreno pefecto, satisfactorio, redondo, ideal como preparación para la maratón de Barcelona del próximo mes de Marzo. Es muy importante contar con un buen compañero de entrenos. Carles Aguilar lo es. Callado, silencioso metódico, autoexigente consigo mismo, sacrificado, cumplidor, amante de las cosas bien hechas y totalmente entregado a eso del correr como yo. Chapeau, expresión que en francés significa que ante su presencia me quito el sombrero en señal de respeto y de admiración.
Miércoles, 7 de Enero. Después de las series de ayer ésta tarde me sentía cansado, no me apetecía nada salir a correr, las piernas me decían que no, la cabeza me decía que me armara de valor y al final, como siempre, ha tenido que ser la vountad la que ha tomado cartas en el asunto y la que de alguna manera me ha obligado a quitarme la pereza de encima y salir a rodar a pesar del frío y de las pocas ganas que tenía de hacerlo. Al final todo ha ido bien, he corrido de puta madre, he subido quince veces a la ermita de Sant Cristófol y he rodado durante media hora a un ritmo bastante aceptable. En total habré hecho unos doce kilómetros, lo cual no está nada mal después de un día como el de ayer.
Jueves, 8 de Enero. Por la mañana cuarenta y cinco minutos de bicicleta estática. Por la tarde catorce kilómetros de carrera continua.
Martes, 6 de Enero. Veinte minutos de calentamiento, cinco series de dos mil metros a cuatro veinte el kilómetro y quince minutos más de enfriamiento por el paseo marítimo de Cubelles bajo un frío intenso, a cinco grados de temperatura a las ocho de la tarde. Total una hora y quince minutos. Entreno pefecto, satisfactorio, redondo, ideal como preparación para la maratón de Barcelona del próximo mes de Marzo. Es muy importante contar con un buen compañero de entrenos. Carles Aguilar lo es. Callado, silencioso metódico, autoexigente consigo mismo, sacrificado, cumplidor, amante de las cosas bien hechas y totalmente entregado a eso del correr como yo. Chapeau, expresión que en francés significa que ante su presencia me quito el sombrero en señal de respeto y de admiración.
Miércoles, 7 de Enero. Después de las series de ayer ésta tarde me sentía cansado, no me apetecía nada salir a correr, las piernas me decían que no, la cabeza me decía que me armara de valor y al final, como siempre, ha tenido que ser la vountad la que ha tomado cartas en el asunto y la que de alguna manera me ha obligado a quitarme la pereza de encima y salir a rodar a pesar del frío y de las pocas ganas que tenía de hacerlo. Al final todo ha ido bien, he corrido de puta madre, he subido quince veces a la ermita de Sant Cristófol y he rodado durante media hora a un ritmo bastante aceptable. En total habré hecho unos doce kilómetros, lo cual no está nada mal después de un día como el de ayer.
Jueves, 8 de Enero. Por la mañana cuarenta y cinco minutos de bicicleta estática. Por la tarde catorce kilómetros de carrera continua.
1-2-3-4 de Enero
Jueves, 1 de Enero. Empiezo el año corriendo (veintitrés kilómetros) y a pesar de haber dormido sólo cinco horas me he encontrado muy bien físicamente. Las piernas me responden y el corazón parece ser que funciona dentro de los límites establecidos. Dos horas y veinte minutos a ritmo tranquilo, acompañado de dos buenos amigos, momentos divertidos y de silencio, escuchando sólamente nuestras respiraciones y las pisadas, el impacto de nuestras bambas contra el suelo, rodeados de color y de montañas, vegetación típica de la comarca del Garraf y dos perros que nos han respetado la vida no porque nos conocieran sino porque estaban atados con sendas cadenas de hierro. Uno era negro y el otro mostraba una dentadura que tiraba para atrás.
Viernes, 2 de Enero. Entreno por el paseo marítimo, solo, quince subidas a la ermita de Sant Cristófol, treinta minutos de rodaje a ritmo medio y diez series de escaleras. Total una hora y veinte minutos. El correr me hace feliz, es algo difícil de expresar con palabras, hay que vivirlo.
Sábado, 3 de Enero. Hoy no he salido a correr. Veinticinco kilómetros de bicicleta. No es lo mismo.
Domingo, 4 de Enero. Ejercicios de pesas, brazos y abdominales. Por la tarde una hora de bicicleta, la estática, la que no se mueve de sitio por mucho que pedalees. Aproximadamente habré hecho unos veinte kilkómetros sin salir del comedor de mi casa. No tiene nada que ver con el salir a rodar, pero es un buen complemento al entreno diario. (Total kilómetros a la semana: 58)
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