martes 31 de enero de 2012

La experimentación sónica de Pink Floyd, sonando a todo volumen, retrotrae a mi señor a los tiempos en los que en lugar de machacarse las piernas corriendo bebía como un cosaco y fumaba como un poseído (ver foto), y mientras un servidor se gana el sueldo escribiendo la entrada correspondiente a éste último  martes de Enero, la música progresiva y psicodélica de la banda más influyente de la historia del rock se propaga como un reguero de pólvora por todos los rincones de palacio e incluso llega a lo más recóndito de la memoria de mi señor; no sé por qué extrañas razones, pero al gran visir Tintoré "Le fou" le gusta escuchar la música cuanto más alta de decibelios mejor; no es de extrañar que poco a poco vaya perdiendo capacidad auditiva y se esté volviendo sordo a pasos agigantados; en nuestra cultura, la farisea, es de mala educación y una tremenda falta de respeto molestar al prójimo obligándole a escuchar según qué cosas y a un volumen por encima de la cordura , cosa que a mi señor parece ser que le trae sin cuidado porque cuando le he dicho que con tanto ruído a mi alrededor me resulta muy difícil concentrarme en lo que estoy escribiendo, me ha dicho, en un tono bastante enfadado, que sea la última vez que llame ruído a los sonidos de Another Brich In The Wall y que siga escribiendo si no quiero que me corte los huevos con la daga más afilada de su colección particular; palabra es ley, la vida ante todo, el visir manda y un servidor obedece, se aguanta y sigue escribiendo para notificar a sus señorías que ésta mañana mi señor se ha despertado a las cinco y media y a  las seis menos cuarto ya estaba en la calle, calzado con sus Nike Pegasus 28, sin saber muy bien al principio qué tipo de entreno iba a hacer y decidiendo en el último segundo que serían subidas y bajadas; en total han sido sesenta y cinco minutos de cuestas, las más cortas de un minuto y las más largas de un minuto y treinta segundos; se ha divertido y las buenas sensaciones le han sentado bien durante todo el día; me despido mientras las notas de Confortably Numb envuelven a mi señor en una nube de nostalgia y melancolía y a mí me revientan la paz.

lunes 30 de enero de 2012

Ocho y veinte de la tarde; Dolly Parton expandiendo su poderosa voz a todo volumen en la sala de música de palacio; a mi señor el gran visir Tintoré "Le fou" le encanta y le pone a tono escuchar a la reina de la música country (ver foto) cuantas más veces mejor; es como una inyección de vitalidad y optimismo en vena directa aunque precisamente hoy a mi señor no le hace mucha falta ni la vitalidad ni el optimismo porque ésta mañana se ha despertado de un humor excelente y sintiéndose de puta madre; parece ser que los veinticino kilómetros que corrió ayer domingo su cuerpo los ha asimilado como cuando te pones un guante en la mano derecha y apenas notas que entra, y esa sensación de que todo marcha bien y es fácil ha llegado a su cerebro convertida en muchas y pequeñas gotas de tranquilidad y bienestar general, lo cual obliga a mi señor a dar las gracias a todo bicho viviente y en especial al máximo responsable del equipo de fisioterapeutas de palacio, Angel Echevarría, un tipo cojonudo con manos de oro y unos conocimientos y una sabiduría que no son de este mundo; en otro orden de cosas comentar de pasada que después de la comida del mediodía se ha reunido el Consejo de los ciento noventa y dos seguidores de la casa "Le fou" con el único fin de dar la bienvenida al seguidor ciento noventa y tres, el cual dispondrá para su uso y disfrute personal una silla del mismo modelo y del mismo color que la de los seguidores ciento noventa y uno y ciento noventa y dos; ya para terminar con la entrada de hoy despedirme de sus señorías diciéndoles que después de la paliza que ayer se pegó mi señor por la sierra de Collserola y después de la paliza que el maestro Echevarría ha propinado a los músculos de mi señor ésta tarde, el gran visir Tintoré "Le fou" ha decidido no salir a correr, tomarse el día de descanso y aprovechar el tiempo en otros menesteres.

domingo 29 de enero de 2012

Hay que reconocerlo; después de haber estado parado  tres días tal vez por un exceso de precaución y con la mosca detrás de la oreja debido a las molestias que estaba sufriendo en los isquiotibiales de su pierna izquierda, mi señor el gran visir Tintoré "Le fou" no quería hacer muchos kilómetros ésta mañana, pero después de haber recibido en palacio la inesperada visita del gobernador de la provincia de "Chi-xum" Xavier Armengol, y de los embajadores de Persia y Pakistán, el indio Ziur y Abraham el profeta, ya ha visto muy claro que sus previsiones se irían al garate con la misma facilidad con la que el agua se escurre entre los dedos de la mano y así ha sido finalmente;  no se ha equivocado mi señor, es un lince para estas cosas y nada más empezar a correr el embajador de la provincia de "Chi-xum", sin consulta previa, ha tomado la iniciativa del grupo y ante una continua ascensión de seis kilómetros ha encaminado sus pasos hacia la montaña del Tibidabo primero y hacia los caminos de la  Sierra de Collserola después, que como puede apreciarse en la fotografía estaban en perfectas condiciones para poder disfrutar a tope del silencio y de la naturaleza salvaje y agreste; en total han sido veinticinco kilómetros a ritmo cochinero, nomenclatura instaurada por Isidro Gilabert, amigo y aliado de la casa "Le fou", y durante los cuales la pierna izquierda de mi señor ha respondido bastante bien aunque en algunos momentos sus isquios han protestado haciéndole temer lo peor, pero al final y en definitiva ha sido una buena salida dominguera en la que mi señor ha disfrutado y se lo ha pasado bien.

sábado 28 de enero de 2012

Mañana domingo a las nueve y media será el día y la hora en que mi señor el gran visir Tintoré "Le fou" abandonará su cámara de hielo particular y volverá a palacio (ver foto) con el único fin de calzarse las Nike Pegasus 28 para salir a correr después de dos días de obligado descanso; dos días, todo hay que decirlo, que para él han  sido una eternidad; a priori parece ser que las molestias han desaparecido y que los isquiotibiales de mi señor están en perfectas condiciones, pero el actual heredero de la casa "Le fou", cada año que pasa más precavido  el hombre, no quiere lanzar las campanas al vuelo ni cantar victoria antes de tiempo; no vaya a ser que su gozo acabe en lo más profundo de un pozo, como suele decirse vulgarmente; hasta aquí lo que se puede leer; mañana seguiremos.

viernes 27 de enero de 2012


Orden del día, punto uno: mi señor sigue rodeado de hielo por todas partes y aunque ha estado en un tris de  caer en la tentación hoy tampoco a salido a correr; menos mal que la experiencia le está sirviendo de algo y parece ser que poco a poco le está limando ese plus de tozudez que en ocasiones le hace cometer alguna que otra tontería; punto dos: el Consejo de los ciento noventa seguidores de la casa "Le fou" aplaude a rabiar la incorporación inmediata de dos nuevos seguidores (el ciento noventa y uno y el ciento noventa  y dos), y en reunión extraordinaria celebrada ésta mañana bajo la atenta mirada del notario mayor del reino aprueba por unanimidad absoluta la adquisición de dos nuevas sillas (ver foto) para que dichas señorías puedan sentarse a gusto y con la comodidad que se merecen por el solo hecho de entrar a formar parte del Consejo, priviliegio reservado a muy pocos; punto tres: a mi señor le gusta el country, especialmente Tanya Tucker Denise y Barbara Mandrell, entre otras muchas voces femeninas; punto cuatro: es viernes, las ocho y doce de la tarde, no llueve, hace un poco más de frío que ayer y a pesar de que lleva dos días sin salir a correr es digno de mencionar el hecho de que mi señor mantiene el estado de ánimo en unos niveles bastante aceptables, cosa que a este escriba fariseo le gusta y le conmueve; punto cinco: mi señor se ha duchado y se ha afeitado a las siete y media y para desayunar se ha bebido un café con leche; ¿es feliz mi señor?; sí, sólo cuando da la espalda a la realidad y adopta la postura del autista; ¿cree en algo mi señor?; no; ¿tiene ambiciones materiales mi señor?; no; ¿tiene ambiciones espirituales mi señor?; no; ¿qué espera de la vida mi señor?; nada; si mi señor tuviera la oportunidad de volver a nacer, ¿cambiaría algo de lo que ha hecho a lo largo de su existencia?; no; ¿se gusta mi señor?; en estos momentos sí; corto y cambio.

jueves 26 de enero de 2012

Poca cosa que contar hoy, la verdad; ha sido un día bastante parco en acontecimientos dignos de mención si exceptuamos el hecho de que no sé nada de mi señor el gran visir Tintoré "Le fou" desde ayer por la tarde; es como si se lo hubiera tragado la tierra, como si hubiera desaparecido de repente sin dejar ningún rastro; lo he buscado hasta en los rincones menos frecuentados de palacio, he consultado al oráculo, he activado la bola de cristal que tenemos instalada en la sala de las adivinanzas, he llamado por teléfono al lobatón del reino, he movilizado a los cuerpos de seguridad del imperio, a los voluntarios de la protección civil, a las fuerzas especiales de rescate con su increíble variedad de helicópteros y naves anfibias; me he tenido que adentrar en lo más recóndito del bosque para preguntarle a la Bruja con mayúsculas si podía darme alguna información acerca de su paradero y después de haber preguntado por él a los sirvientes y a su ayudante de cámara ha sido éste último el que me ha dicho que ayer a última hora de la tarde mi señor el gran visir Tintoré "Le fou"mandó construir con la máxima urgencia y en la zona más fría del reino una habitación de uso exclusivo totalmente fabricada y revestida de hielo ( ver foto), y que le dió órdenes expresas de que no fuera molestado por nadie y bajo ningún concepto hasta nueva orden; que mi señor exigió al equipo de fisioterapeutas de palacio una solución inmediata para aliviar sus molestias musculares y que éstos le recomendaron que se aplicara hielo en la zona dolorida con bastante frecuencia y que a mi señor, ni corto ni perezoso, tan listo él, no se le ocurrió otra cosa que mandar levantar, en la cima de la montaña más nevada, esa especie de clínica helada y particular en  la que mi señor lleva encerrado todo el día y en la que el  hielo seguro que no le falta; cosas de mi señor el Gran visir Tintoré "Le fou".

miércoles 25 de enero de 2012

Por imperativos legales vigentes, o lo que es lo mismo, debido a la retransmisión del partido de fúbol que esta noche disputarán el Barcelona y el Real Madrid, la entrada correspondiente al día de hoy será breve y escueta, no porque no tenga nada que decir, sino porque mi señor el gran visir Tintoré "Le fou" ya se está impacientando y exigiéndome que sin más dilación empiece a adecentar la sala de las televisiones redondas (ver foto), lugar de culto de palacio donde siempre que hay un evento de estas características a mi señor le gusta reunirse con un nutrido y selecto grupo de amigos, que aparte de quedarse extasiados ante las imágenes de las diferentes pantallas estratégicamente colocadas a lo largo y ancho de la sala, no pierden detalle de las suculentas bandejas de comida y de bebida que un servicio compuesto por ocho camareros y un maitre van repartiendo entre las mesas a medida que el partido en cuestión va transcurriendo a su ritmo establecido; ni que decir tiene que organizar todo este sarao y dejarlo a punto de caramelo representa mucho trabajo para un servidor; de ahí que no me quede mucho tiempo para más; pero siempre nos quedará París, le decía el protagonista a su amada a los pies del avión, es decir, como muy bien dice el dios del sol vamos a lo único que realmente importa: los entrenos de mi señor; ésta mañana se ha despertado a las cinco y media, a las seis menos cuarto ha empezado a correr y durante los sesenta y cinco minutos que ha durado la carrera continua no ha dejado de estar pendiente de sus isquios de la pierna izquierda; no ha sido como para tirar cohetes ni como para estar  contento y mucho menos como para ponerse a bailar de alegría en medio de la ciudad dormida; todo lo contrario, ha sido un entreno más bien triste y alicaído y con no muy buenas sensaciones; las molestias persisten; no le impiden correr, pero ahí están, permanentes, constantes, tocándole lo que no suena y haciéndole temer lo peor; es sabido que el miedo y la hipocondría de mi señor pueden rayar la obsesión más enfermiza en la mayoría de las ocasiones, y aunque él sabe mejor que nadie que la mejoría es cuestión de días y que todo lo que existe bajo el sol requiere su tiempo y su proceso, a veces da la sensación de que no se entera de la misa la mitad; es lo que hay, y tal como vino hace cincuenta y cuatro años se marchará de este mundo cuando le llegue su turno; no hay más.