sábado 30 de mayo de 2009

Viernes, 29 de Mayo

Comunicado número cinco. Como despedida y colofón a nuestra presencia escrita deseamos toda la suerte del mundo a nuestro hemerodromos Manuel Binoy que mañana sábado, a las nueve menos cuarto de la mañana, tomará un tren que después de seis horas de viaje lo dejará en la ciudad de Bilbao, lugar donde el domingo treinta y uno a las ocho y media se dará la salida a la XXVI Bilboko Maratoi. Deseamos de todo corazón que le vaya muy bien y que a su regreso nos pueda contar sus hazañas. Nosotros regresamos al olimpo de los dioses, nuestra residencia habitual.

Jueves, 28 de Mayo

Comunicado número cuatro. A sólo tres días de la maratón ésta tarde nuestro hemerodromos Manuel Binoy, acompañado del hemerodromos Carles Aguilar y del amigo Joan Josep Corella, ha realizado el último entreno, sesenta minutos de rodaje suave.

miércoles 27 de mayo de 2009

Miércoles, 27 de Mayo

Comunicado número tres. Si bien es cierto que ayer por la noche nuestro hemerodromos Manuel Binoy se fue a dormir pensando en la muerte, también es justo decir que esta mañana, contrariamente a lo que esperábamos, se ha despertado más vivo que nunca, con una energía inusitada, con fuerza y vigor en las piernas, dispuesto a comerse al mundo de un solo bocado y pensando que a pesar de las injusticias y las desigualdades, a pesar de todos los inconvenientes que nos podamos encontrar en medio del camino, la vida es cojonuda y el hecho de estar vivo el mayor de los milagros. (Hoy ha tocado descanso) El hemerodromos que en las fotos va equipado totalmente de negro es Josep Antoni Córdoba, el musarañas, nuestro asesor espiritual.

martes 26 de mayo de 2009

Martes, 26 de Mayo

Comunicado número dos. Esta mañana, a cinco días de la Bilboko Maratoi, nuestro hemerodromos Manuel Binoy se ha despertado a la hora prevista y lo ha hecho descansado y de buen humor, con todas sus constantes vitales funcionando correctamente, señal inequívoca de que está vivo y no está muerto, motivo de suma alegría para él mismo y para todas aquellas personas que están a su lado y que de alguna manera lo quieren y lo aprecian, aunque nosotros sabemos, y él también lo sabe, que el hemerodromos Manuel Binoy, así como el resto de los mortales, no se morirá nunca y siempre estará vivo y seguirá siendo el mismo que es ahora, aunque el día menos pensado su corazón deje de funcionar como también el día menos pensado dejará de funcionar el motor de una lavadora o la batería de un automóvil, porque a causa del paso inexorable de los años y del desgaste ocasionado por la erosión del tiempo toda maquinaria que se precie de serlo deja de cumplir con el objetivo por el cual había sido creada y fabricada, y el corazón de nuestro hemerodromos Manuel Binoy, así como el corazón del resto de los mortales, por mucho que nos pese, no es más que otra de las muchas máquinas que tarde o temprano se parará y dejará de latir y de bombear energía al cuerpo que durante algunos años nos ha cobijado y que ahora, ya con la máquina desgastada y vieja y parada del todo, yace bajo tierra comido por los gusanos, pudriéndose, descomponiéndose, sirviendo de abono a la madre naturaleza, pero lo que está muerto y enterrado sólo es un cuerpo, nada importante, chatarra vieja, huesos para el desguace, nosotros, lo que somos realmente, nuestro pensamiento, nuestro nombre, lo que nos sentimos, una vez fuera del cuerpo, seguiremos estando vivos, no sabemos cómo ni de qué manera, pero la muerte, para nosotros, será la continuación de la vida, el principio de otra existencia o de la misma vivida de otra forma, pero nunca será la muerte el final de nada, nunca. Después de su obligada jornada laboral, ocho horas ininterrumpidas manipulando verduras y vegetales, nuestro hemerodromos Manuel Binoy, entero y convencido, ha cumplido con el entreno que tenía previsto hacer hoy, sesenta minutos de rodaje suave y tranquilo, y después de haber cenado una ensalada y tres piezas de fruta se ha estirado en la cama, ha cerrado los ojos y poco a poco, muy despacio, se ha ido durmiendo pensando en la muerte. El de la foto es el hemerodromos Carles Aguilar, cincuenta y un años, setenta kilos de peso y un metro y ochenta centímetros de estatura. También escogido por los dioses para participar en la Maratón de Bilbao junto a nuestro hemerodromos Manuel Binoy.

lunes 25 de mayo de 2009

Lunes, 25 de Mayo

Comunicado número uno. A seis días de la maratón de Bilbao nuestro hemerodromos Manuel Binoy se encuentra en perfectas condiciones físicas, no tiene ninguna molestia muscular de importancia, se mantiene estabilizado en los setenta kilos de peso y mentalmente lo vemos bastante entero, convencido de sus posibilidades y ligeramente nervioso, inquieto es la palabra, ante la prueba que se le avecina. El entreno que tenía programado para hoy, una hora y diez minutos de carrera continua a un ritmo suave, lo ha llevado a cabo con el entusiasmo y la seriedad que le caracterizan y el aporte enérgetico de la jornada ha sido el siguiente: doscientos cincuenta gramos de nueces y tres plátanos a la hora del desayuno, un buen plato de macarrones integrales y una hamburguesa de soja con guarnición a la hora de la comida y por la noche un plato de espaguetis blancos con tomate frito y queso rayado por encima que su hija no ha querido y que para no tirarlos se los ha tenido que comer él, cosa que no le ha importado lo más mínimo . Más tarde, una vez hecha la disgestión y después de haber descansado media hora sentado en el sofá de su casa, viendo la televisión, se ha retirado a sus aposentos y en pocos segundos ha cogido el sueño y damos fe de que no lo soltará hasta mañana por la mañana a las cinco y media en punto, en cuanto le suene el despertador. En la foto nuestro hemerodromos Manuel Binoy.

domingo 24 de mayo de 2009

Domingo, 24 de Mayo

Esta mañana hemos hecho la última tirada larga antes de la maratón. Han sido quince kilómetros a un ritmo muy suave y relajado que entre otras cosas nos ha permitido disfrutar del paisaje del paseo marítimo de Cubelles y charlar de todo un poco.

viernes 22 de mayo de 2009

Viernes, 22 de mayo

Después de las series de ayer, y aprovechando que tenía dos horas libres antes de ir a trabajar, ésta mañana he salido a rodar una hora por el paseo marítimo de Vilanova acompañado de mi amigo Carles aguilar y durante los primeros diez minutos era como si en lugar de dos piernas de carne y hueso estuviera levantando, arrastrando, moviendo, intentando desplazar dos bloques de cemento armado de lo mucho que me pesaban y de lo tensas que las tenía; el corazón no me bombeaba la sangre al mismo ritmo que los pulmones respiraban y a cada paso que daba me cansaba más de la cuenta, no conseguía correr bien, no me encontraba a gusto haciendo lo que más deseo en este mundo y cuando he estado a punto de pararme y de irme a casa la voz de mi amigo, que corría a mi lado, ha venido en mi ayuda y me ha dicho que a él le estaba sucediendo exactamente lo mismo que a mí y que eso era muy normal teniendo en cuenta el fuerte ritmo con el que ayer hicimos las series y que dejara de pensar en mis piernas y en mis músculos agarrotatados y que girara la cabeza un momento y mirara con detenimiento el mar y el cielo y las nubes blancas y tuviera presente que la salida de hoy era sólamente de recuperación y no un entreno a los que estamos acostumbrados, y esas sabias palabras han debido de actuar como un bálsamo de aceite sobre mi conciencia porque después de haberlas escuchado y después de haberlas asimilado mis piernas han vuelto a recuperar la ligereza y la rapidez de costumbre y mi corazón y mis pulmones han vuelto a ser uno y tal vez influenciados por la brisa mediterránea mi cerebro y mis sentidos han conseguido que me centrara en lo que estaba haciendo y sin beberlo y sin comerlo, como por arte de magia, he empezado a correr bien y con ritmo, libre y suelto, divirtiéndome, sintiéndome en total armonía y en perfecta compenetración conmigo mismo y con el mar y las nubes blancas y al final, después de haber hecho unos diez kilómetros más o menos, nos hemos despedido hasta el domingo, me he duchado, he ido a trabajar como cada día de lunes a sábado y ahora, a las doce menos diez de la noche, sentado una vez más ante la pantalla del ordenador estoy escribiendo lo que estoy escribiendo no por ninguna razón en especial, sino porque me apetece hacerlo y disfruto haciéndolo y en cierta manera es como si en lo más hondo de mí mismo, en lo más recóndito de mi interior necesitara escribirlo y compartirlo con todo aquel que tenga la santa paciencia y la inmensa generosidad de leerlo algún día no para que me digan qué bien o qué mal lo hago, sino por el puro placer de decir y explicar cosas que a su vez otra persona diferente a mí leerá y ella también se sentará ante la pantalla de su ordenador y también dirá y explicará sus cosas y así, poco a poco, día tras día, en silencio, sin pedir nada a cambio, sin buscar nada ajeno a lo que es, sin ninguna pretensión de ningún tipo, sólo porque sí, porque nos gusta o necesitamos escribir lo que hacemos, sólo por eso, casi sin quererlo, vamos formando un grupo, una familia, una red, llamarlo como queraís, de personas que tienen algo en común y eso que nos mantiene unidos y en permanente contacto no es ni el dinero ni el poder ni los intereses personales de cada uno ni las ostias en vinagre, es algo mucho más sencillo que todo eso, la palabra y la necesidad que tenemos, todos los que escribimos, de jugar con ella, utilizarla, hacerla nuestra y compartirla con los demás de una manera totalmente desinteresada y generosa. En la foto grupo de corredores de la comarca del Garraf con los que me suelo reunir los domingos para salir a rodar largo y tendido.

Jueves, 21 de Mayo

Ultimo entreno de calidad diez días antes de la maratón, dos series de seis mil metros en un tiempo que según un test que circula por ahí nos da un margen más que suficiente para poder cubrir la distancia en un tiempo de tres horas y veinticinco minutos si las condiciones atmosféricas son óptimas y tres horas y veintiocho minutos si sopla algo de viento o si el posible calor que haga es excesivo. Sea como sea, lo cierto es que los dos meses y medio de entreno han sido muy buenos en líneas generales y llegamos en una forma física bastante aceptable, con fundadas esperanzas de alcanzar los objetivos que nos habíamos propuesto el día que decidimos inscribirnos en la Bilboko Maratoi, en la maratón de Bilbao del próximo día treinta y uno. Mañana por la mañana rodaremos una hora justa en plan tranquilo; el domingo, también sin pasarnos de ritmo, queremos hacer una hora y cuarenta y cinco minutos de carrera continua y de lunes a jueves de la semana que viene diez u once kilómetros diarios en plan muy suave y ahí habrá terminado lo que se daba, es decir, viernes descanso y sábado por la mañana, a las ocho, tren dirección a Bibao y el lunes ya será otro día. La foto se la he pedido prestada, más bien ha sido un robo en toda regla y con alevosía, a mi amigo y compañero de fatigas Carles Aguilar, otro hemeródromo como yo, soldados griegos mensajeros entrenados para recorrer distancias de hasta doscientos cincuenta kilómetros. Más información en Eaglerun.blogspot.com

miércoles 20 de mayo de 2009

Miércoles, 20 de Mayo

Estúpida mañana la de este miércoles de Mayo que alguien que no debe tenerme mucho aprecio ha querido que sea caótica y estresante para mí. Después de comer y por la tarde bastante mejor. Las aguas han vuelto a su cauce y gracias a mis dotes y a mi talento natural para saber navegar por aguas turbulentas he recuperado el control, la templanza y el equilibrio que me han caracterizado desde siempre, y a las cinco en punto, después de haber salido del retaurante vegetariano en el que preparo, elaboro y cocino, entre otros muchos platos, las hamburguesas de soja y los estofados de seitán, ya en la calle, camino de casa, en el tren de cercanías, pensando en el entreno que haré esta noche he vuelto a sentirme otra vez yo, el hombre de cincuenta y dos años nacido y venido a este mundo gracias al amor de una mujer grande, una mujer blanca, una mujer limpia, una mujer embarazada de nueve meses y un día a quien nunca le importó lo más mínimo ni el grito desgarrado de su cuerpo ni la pérdida irremediable de su sangre a la hora de estirarse en la cama con las piernas abiertas y sentir cómo las manos enguantadas del médico intentaban sacarme a la luz del quirófano a pesar de que yo gritaba no quiero salir , y mi madre, empujando desesperadamente con todas sus ferzas, estaba dispuesta a seguir empujando una y otra vez hasta el límite real de sus posibilidades con tal de que yo pudiera nacer y sentir la emoción de ser un trozo de nada caído del cielo, el producto natural del amor entre un hombre y una mujer, apenas tres kilos de grasa manchados de sangre y antes de que pudiera darme cuenta ahí estaba yo, cuidadosamenete envuelto en una sábana de hilo, respirando, viviendo, sintiendo por primera vez en mi vida la proximidad de ese pecho rojo y caliente que subía y bajaba a medida que mis labios de recién nacido iban succionando ese primer alimento natural, esa primera leche materna cuyas propiedades nutritivas me han ofrecido la posibilidad de crecer y convertirme en lo que soy ahora y ahora es cuando viene la pregunta, ¿qué soy?, y la única respuesta segura que se me ocurre es la siguiente: un tipo al que le gusta correr. Parece mentira que después de haber leído tantos libros, después de haber asimilado tanta información sobre la condición humana, después de haberme asomado a las distintas religiones en busca de una verdad que me satisfaciera, después de haberme mirado y remirado por dentro y por fuera y después de haberme estado buscando durante tantos años sólo pueda decir que soy un tipo al que le gusta correr. Me gusta la sencillez de la respuesta y en honor a la verdad debo confesar, y lo hago con toda la humildad de la que soy capaz, que me siento orgulloso y muy satisfecho de poder decir bien alto y a los cuatro vientos que después de cincuenta y dos años de vida ininterrumpida sólo soy un tipo al que le gusta correr. Creo sinceramente que a pesar de su falta de trascendencia, ésta es una respuesta que nos enaltece y nos hace grandes y mejores y más sencillos, en una palabra, cojonudos.

martes 19 de mayo de 2009

Martes, 19 de Mayo

Si hoy en día alguien me preguntara qué me gustaría cambiar de mi vida no me lo pensaría dos veces antes de contestar y con la boca bien abierta, con el tono de voz que da la seguridad más absoluta y aplastante, le diría que nada. Y si ese mismo alguien, pesado como el que más, insistente hasta la médula, me preguntara qué aspectos modificaría de mi pasado le contestaría que ninguno, que mi pasado está muy bien como está porque por suerte o por desgracia nunca he hecho nada en lo que no haya creído previamente; siempre, en cualquier circunstancia, he intentado actuar de acuerdo y conforme a mi propia conciencia y eso hace que no me arrepienta de nada de lo que he hecho ni de lo que he dicho a lo largo de los años que llevo vividos. No es pedantería, es verdad. Si tuviera la oportunidad de volver a nacer me gustaría volver a ser el que he sido y el que soy. Creo que es muy importante poder mirarse en el espejo y no avergonzarse de la otra imagen que vemos al otro lado. Hablando de cosas más interesantes decir que el entreno de hoy ha vuelto a ser satisfactorio. Quince kilómetros con cambios de ritmo de tres minutos. Buenas sensaciones. En la foto el monasterio budista de la Plana Novella, en la comarca del Garraf, lugar al que solemos acudir a menudo cuando salimos a correr los domingos con la idea de hacer una tirada larga.

lunes 18 de mayo de 2009

Lunes, 18 de Mayo

Son las doce menos diez de la noche. Es tarde. Hace apenas una hora he llegado de correr, me he duchado, he cenado, he tenido el placer de contestar los comentarios de varios amigos que no conozco personalmente, pero que intuyo que son buena gente a través de sus palabras y de lo que me dicen, y ahora, dentro de pocos minutos, me iré a dormir, no porque tenga sueño ni esté cansado, sino porque mañana por la mañana tengo que madrugar como casi todo hijo de vecino. Por cierto, en el entreno de hoy me lo he pasado bien, he disfrutado, me he sentido fuerte y seguro, no había nadie corriendo en el paseo marítmo, sólo yo y la noche y la luna y el mar. Habré hecho unos doce kilómetros más o menos. Me hubiera gustado alargarlos hasta quince, pero ya era demasiado tarde. El que está a mi lado en la foto, con un sombrero o gorra, es mi amigo Josep Antoni, al cual le faltan los mismos tornillos que a mí y a cualquiera que se tome eso del correr como una filosofía de vida o como una postura religiosa.

domingo 17 de mayo de 2009

Domingo, 17 de Mayo

Como cada domingo por la mañana desde hace unos siete años aproximadamente, hoy también me he despertado a las seis y media en punto, avisado por el despertador que tengo colocado en la mesita de noche, en el lado derecho de la cama y después de haber silenciado ese maldito timbre que nunca deja de sonar hasta que tú no lo paras me he levantado de la cama poniendo primero el pie izquierdo en el suelo, he encendido la luz del lavabo, he dejado que mi cuerpo cumpliera con sus necesidades fisiológicas, he entrado en la cocina, me he preparado (en una taza) una malta con leche, la he puesto a calentar en el microondas, la he sacado después de haber oído el timbre avisador de que esto ya está caliente, he bebido a pequeños sorbos para no quemarme ni los labios ni la garganta, he encendido la televisión porque tengo la mecánica constumbre de hacerlo sin pensarlo, por inercia, porque lo hago siempre, me he sentado en el sofá que tengo en el comedor y mientras veía y escuchaba cosas de las que ya no me acuerdo me he terminado de beber la malta con leche, me he comido un croissant que estaba riquísimo, tenía hambre y el estómago vacío desde ayer por la noche, he mirado el reloj y ya eran las siete y cuarto, he pensado cómo pasa el tiempo, qué rápido, cómo corre cuando uno se hace mayor y qué despacio va cuando uno es joven, he entrado en el lavabo pero esta vez ha sido para ducharme, me he vestido con una camiseta de tirantes y un pantalón corto, me he atado las zapatillas y después de haber cerrado la puerta detrás de mí he ido al encuentro de Carles Aguilar y de Josep Antoni Córdoba, me esperaban en la playa, también vestidos de corto y después de habernos deseado los buenos días y de haber comentado cuatro cosas por aquí y cuatro cosas por allá hemos empezado el entreno, a correr, a disfrutar de verdad, a tirar aumentando el ritmo hasta alcanzar una cómoda velocidad de crucero y así hemos salido de Vilanova i La Geltrú por la carretera de La mata, hemos atravesado Sitges por el paseo marítimo, hemos bordeado Vallpineda, hemos pasado por Sant Pere de Rives y sin aflojar la marcha, siempre alegres y contentos, hemos vuelto a Vilanova, al punto de donde hemos salido. En total hemos hecho unos treinta kilómetros, dos horas y treinta y cinco minutos de tiempo. El día ha sido estupendo, la mañana redonda, el sol reluciendo en todo lo alto, el cielo azul y despejado de nubes, las sensaciones en las piernas muy buenas, la mente convencida, las ilusiones todas, la maratón a la vuelta de la esquina, ya veremos qué pasa.

Sábado, 16 de Mayo

No falla; los días, pocos, que por uno u otro motivo no puedo salir a correr algo cambia en mi metabolismo, los niveles de mi buen humor descienden considerablemente, mi organismo se resiente por la falta de ejercicio a la que está acostumbrado, las pocas neuronas que me quedan se adormecen en un supor profundo y prolongado, ando todo el día como si me hubiera pasado un camión por encima, me canso hasta solo de respirar y al día siguiente al despertarme por la mañana, después de un día sin correr, mi cuerpo parece que pese tres veces más de lo normal, mis piernas son como dos postes de acero o de cemento armado, mi cabeza está como apagada, desmotivada, sin energía para empezar el día con optimismo y con fuerza. Hoy ha sido uno de esos días. He llegado tarde a casa y no he podido salir a rodar. Hay quien dice que el descanso es bueno. No lo pongo ni en tela de juicio ni lo dudo. Sólo digo que yo y mis músculos y especialmente mi cerebro, centro y origen de todo lo que somos y hacemos, estamos acostumbrados a correr seis días a la semana y si eso no se cumple entonces tenemos la sensación, muy real por cierto, de que algo importante nos falta para irnos a dormir con la conciencia tranquila y la satisfacción de haber hecho los deberes correctamente. En la foto celebrando con unos amigos, corredores también, el buen resultado que obtenimos en la Maratón de Barcelona de este año.

viernes 15 de mayo de 2009

Viernes, 15 de Mayo

Las cinco series de dos mil metros que ayer por la tarde hicimos en el paseo marítimo de Cubelles, bajo un cielo amenzante de lluvia, nos ha dejado un buen sabor de boca en las piernas y una grata sensación de triunfo en el cerebro, en su parte izquierda, en el lado opuesto al de la zona oscura, ahí donde están más a flor de piel la alegría, el optimismo, la felicidad, las buenas sensaciones, el soy cojonudo, el estoy de puta madre, el somos la ostia, el nos vamos a comer el mundo, el vamos a romper en crono en la próxima maratón y muy por encima de todas las cosas las ganas de seguir corriendo, las ganas de seguir haciendo kilómetros, las ganas de seguir sintiendo cómo tu cuerpo te va pidiendo cada vez más y más y sobretodo, ahora vais a perdonarme, pero tal vez me ponga un poco sensiblero, las ganas de seguir escribiendo en este blog que es como una especie de ventana abierta al resto de personas que también escriben en su blog y sin apenas conocernos, sin habernos visto nunca nos comunicamos y nos hablamos y cada uno a su manera se abre a sí mismo y a los demás y con toda la confianza del mundo, sin ninguna reserva, con el corazón en la mano, pactando con la sinceridad y la premisa de la buena fe, damos rienda suelta a nuestra necesidad de expresarnos y a través de las palabras lanzamos al aire lo que pensamos, lo que sentimos, lo que soñamos, lo que esperamos de la vida, nuestros anhelos y esperanzas, las ambiciones personales de cada uno, las ilusiones y los peores momentos, los entrenos que hacemos, las marcas que conseguimos, las emociones que hemos vivido en una carrera determinada, todo aquello que nos hace ser lo que somos lo compartimos con personas que no están a nuestro alcance, pero que nos leen y a su vez nos comentan sus cosas, nos apoyan y aconsejan, nos animan, no permiten que caigamos en el desánimo y en el silencio, personas anónimas, seres que tal vez no veamos nunca y voces desconocidas que día a día, palabra a palabra van formando parte de uno, se convierten en una necesidad diaria, en algo importante, lo sé, tal vez sea exagerado decirlo, pero lo cierto del caso es que al menos para mí es bueno que así sea, hemos transformado el hecho de escribir en los blogs en algo que trasciende y va mucho más allá que el puro acto de escribir, es como haber creado, o estar creando constantemente, una buena base para hacer de este mundo un lugar menos solitario y más comunicativo. Nos une el deporte y las ganas de hablar de lo nuestro. A todos los que contaís cosas y teneís la generosidad de leerme os doy las gracias de todo corazón. Mi hija ha leído la entrada y su comentario ha sido que es demasiado simple y cursi. No lo voy a cambiar. Lo escrito escrito está. Los de la foto somos mi amigo Carles Aguilar, mi alter ego de los entrenos, y yo. Salud.

jueves 14 de mayo de 2009

Miércoles, 13 de Mayo


Poco tiempo para extenderme más. En líneas generales todo bien, dentro de una dinámica bastante positiva. En vistas a las series que tengo que hacer mañana jueves con mi amigo Carles Aguilar, ésta tarde he rodado catorce kilómetros suaves y relajados.

martes 12 de mayo de 2009

Martes, 12 de Mayo

Por enésimo día consecutivo la mañana me ha recibido con buena cara y con los brazos abiertos para que entre en ella con los ánimos levantados y con la energía suficiente para encarar una nueva jornada. Para las personas que como yo nos movemos más por los estados de ánimo que por las directrices que nos manda el cerebro, los días como hoy los tenemos que aprovechar al máximo porque nunca sabemos cuando va a venir la época de las vacas flacas. Podemos pasar de la euforia y del optimismo al desánimo y al silencio en cuestión de días, sin ninguna razón concreta, sin ningún motivo aparente, como por arte de magia, sin que nosotros podamos hacer nada para remediarlo. El entreno de hoy me ha dejado muy buenas sensaciones en la cabeza y en el espíritu; mental y físicamente he terminado contento y satisfecho conmigo mismo. He rodado media hora para calentar motores, he hecho diez series de cuatrocientos metros recuperando un minuto entre cada serie y he vuelto a rodar veinte minutos muy suaves para que mis músculos pudieran relajarse del esfuerzo realizado. Lo más positivo del día, la gran noticia, al menos para mí, es que la molestia que padecía en los isquios parece ser que ha desaparecido del todo.

lunes 11 de mayo de 2009

Lunes, 11 de Mayo

Esta mañana, después de haber leído lo que escribí ayer domingo, Airemi, la de los pechos que a mí me gustan, la de las manos hábiles y cariñosas, la de la sonrisa franca y directa, la del corazón grande y generoso, la de las piernas en las que me gusta apoyar la cabeza mientras duermo, la de la mirada limpia y transparente, la mujer capaz de sacar lo mejor de mí mismo y a veces lo peor, la única persona en el mundo que hoy por hoy es capaz de competir con mi afición a la carrera a pie, me ha dicho que Manuel Binoy nunca debería hacer callar a Manuel Tintoré porque Manuel Tintoré es inteligente y tiene razón en todo lo que dice y Manuel Binoy está totalmente equivocado y parece que esté patológicamente enfermo, obsesionado con eso del correr. En otro orden de cosas, y sin dejar de imaginar a Airemi tendida a mi lado, abrazada a mi cuerpo, decir que el entreno de esta tarde ha consistido en hacer quince kilómetros de carrera continua a buen ritmo y sin apenas notar ninguna molestia en los isquios. Buena señal.

domingo 10 de mayo de 2009

Domingo, 10 de Mayo

Las previsiones del hombre del tiempo anunciando lluvia en la provincia de Girona han sido desmentidas categóricamente por la más cruda de las realidades. No ha caído ni una sola gota de agua. A primera hora de la mañana el cielo se ha despertado cubierto de nubes, cierto; el color de dichas nubes era negro, gris plomizo y lo que se vislumbraba en su interior no hacía presagiar nada bueno, también cierto; el viento, sin llegar a ser racheado, recordaba tempestades pasadas, verdad también; todo en el ambiente, a las siete y media de la mañana, mientras nos dirigíamos en coche hacia la capital del Ter, indicaba que nos tocaría correr una media maratón húmeda y bastante pasada por agua, pero en el último momento hemos tenido mucha más suerte que el Alcoyano y gracias a los cambios inesperados de la climatología no ha sido así y cuando a las nueve y media en punto han dado el pistoletezo de salida, cuando hemos empezado a correr el cielo estaba bastante despejado y aunque el sol todavía no había hecho acto de presencia la temperatura era aceptable (no hacía ni frío ni calor), muy buena para ir comiéndose los kilómetros uno a uno, no todos de golpe, primero uno y después otro y otro y así hasta los veintiuno, hasta el final, hasta pasar por debajo del arco de llegada y recoger la bolsa de los regalos, una manzana, una naranja, un actimel, una botella de agua mineral y una camiseta de color amarillo pálido conmemotativa de la 15 edición de la media maratón Ciutat de Girona. Eramos unos trescientos corredores, todos contentos, alegres y felices por pertenecer a un amplio colectivo de gente sana y algo tocada de la cabeza que en cuanto nos han dado permiso hemos empezado a trotar y a correr cada uno a su ritmo y ya desde el primer kilómetro mi amigo Carles Aguilar y yo nos hemos adecuado a nuestra velocidad de crucero habitual y bien compenetrados, uno al lado del otro, disfrutando de nuestro deporte preferido, calculando que tal como íbamos podríamos parar el cronómetro en una hora y treinta y cuatro minutos, hemos ido pasando kilómetros, adelantando a otros corredores, bebiendo en cada avituallamiento, preguntándonos mutuamente cómo estábamos, respondiéndonos que bien, que por el momeno no era necesario bajar el ritmo, que todo estaba controlado, que podíamos seguir así hasta el final, su rodilla y mis isquitiotibiales molestaban, pero no dolían, no impedían seguir manteniendo el ritmo vivo y alegre que habíamos cogido desde el principio y cuando hemos entrado en el kilómetro catorce, inesperadamente, de repente, sin previo aviso, cogiéndome por la espalda y a traición, por sorpresa, los músculos de mi pierna izquierda han dicho basta, aquí nos quedamos, nosotros no seguimos contigo a no ser que vayas más despacio y así se lo he hecho saber a mi amigo Carles, le he dicho que se marchara, se ha ido, ha seguido, yo he bajado el ritmo considerablemente, los músculos de mi pierna izquierda me lo han agradecido de todo corazón, se han relajado, se han puesto contentos, se han quedado más tranquilos y una hora y cuarenta y dos minutos después de haber tomado la salida he pasado por debajo del arco de llegada y ahora ya estoy en casa, sentado ante el ordenador, escribiendo esta especie de crónica, satisfecho de la carrera que he hecho teniendo en cuenta las circunstancias y pensando ya en la próxima maratón, Bilbao, 31 de Mayo, objetivo: bajar de tres horas treinta minutos.

sábado 9 de mayo de 2009

Sábado, 9 de Mayo

Por la mañana. De nuevo ligera molestia en los insquiotibiales de la pierna izquierda. Por el bien de la humanidad espero y deseo que no vaya a más y se quede en eso, en una ligera molestia. Un corredor lesionado puede llegar a ser muy peligroso, una seria amenaza para la estabilidad mundial. La energía negativa y la mala leche que se le puede ir acumulando si la lesión es grave y requiere mucho tiempo de recuperación, puede convertirse, para él mismo y para la gente que le rodea, en una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento y sin previo aviso, cogiendo a todo dios por sorpresa. Por la tarde. He llegado a casa después de haber asistido a una fiesta sorpresa de aniversario y con la intención de quitarme el síndrome de abstinencia, ayer no salí a correr, he hecho una hora de bicicleta estática, incluídas treinta series de un minuto. Todas las predicciones metereológicas apuntan a que la media maratón de Girona que iremos a correr mañana estará pasada por agua.

viernes 8 de mayo de 2009

Viernes, 8 de Mayo

No es que quiera quitarme de encima la parte de responsabilidad que me toca, pero en honor a la verdad debo confesar que la culpa de que hoy no haya salido a correr la ha tenido Manuel Tintoré, la voz de mi conciencia, mi segundo yo, el otro que vive dentro de mí, mi tercer brazo y mi tercer ojo, un tipo de la misma edad que yo y de la misma complexión con el que no tengo más remedio que compartir el mismo cuerpo, no porque yo sea especialmente generoso en estas cosas, sino porque por razones que no alcanzo a entender tuvo la suerte, o la desgracia, de nacer sin masa corporal, sin huesos, sin músculos, sin ningún tejido epidérmico que lo protegiera del frío en invierno y del calor en verano y sin ningún órgano vital que le permitiera vivir por sí mismo. Necesitaba de alguien para no morirse, para seguir viviendo y después de muchos años intentando averiguarlo, la verdad es que ya he perdido la esperanza de saber quién tuvo la genial ideal (suponiendo que haya sido genial) de adjudicarle mi cuerpo y permitir que respirara con mis pulmones, andara con mis piernas, masticara con mis dientes, pensara con mi cabeza, soñara con mis ojos, señalara con mis dedos, hablara por mi boca, tragara por mi esófago, digiriera con mis intestinos, utilizara mi corazón para bombear una sangre que también es mía y lo peor del caso es que se sirve de mí y de mi cuerpo con total impunidad, como si fuera suyo, como si el impostor fuera yo en lugar de él y a veces, cuando estoy bajo de defensas, cuando mi estado de ánimo está por debajo de la línea de flotación y apenas tengo fuerzas para moverme, entonces aparece él, me domina, me arrincona, me anula, se hace dueño absoluto de mí, se apodera totalmente de mi cuerpo, dejándome en el último rincón de mi organismo como si fuera una mota de polvo en la solapa de una americana raída por el paso de los años, y aprovechándose de mi debilidad, sabiéndose más fuerte que yo, se transforma, se crece y embriagado por los efectos del poder se convierte en una voz monótona y persuasiva que me habla y me dice que eso de correr es una tontería, una pérdida de tiempo, la mayor de las gilipolleces, una actividad propia de los idiotas, algo a lo que nunca le sacaré ningún beneficio y que en la vida hay cosas mucho más interesantes y divertidas que eso de sudar y cansarse inútilmente y además, me sigue diciendo, están las personas, los seres humanos, los amigos, la familia, gente de carne y hueso que necesitan de tu compañía y de tu tiempo y a los que tienes que cuidar y visitar y al final, por cansancio, o tal vez pensando que tiene razón, he decidido que hoy no iría a correr y que me tomaría la tarde libre y así ha sido; he ido a visitar a unos amigos que no veía desde hacía tiempo, he quedado con Airemi para tomar unas cervezas y charlar de todo un poco, he llamado por teléfono a mis hermanos para saber cómo les iban las cosas, he prometido a mi madre que iría a verla pronto, he ido a pasear con mi hija por la rambla de Vilanova y a mirar tiendas de moda y cuando he llegado a casa a las diez y media de la noche la verdad es que ya me había arrepentido de no haberme puesto los pantalones cortos y las zapatillas de correr, y ligeramente cabreado, molesto por haberme dejado vencer por la debilidad, me he dicho a mí mismo que la próxima vez que a mi otro yo se le ocurra abrir la boca se la cerraré de un golpe certero y si puedo y me dejan lo expulsaré de mi cuerpo como dios echó a Eva y a Adam del paraíso.

jueves 7 de mayo de 2009

Jueves, 7 de Mayo

Hoy me he despertado a las cinco menos diez de la mañana con los biorritmos en plena ebullición, en su máximo apogeo, los tenía super alterados, en la cima más alta de la montaña, en la línea más elevada de la gráfica, en la curva más cerrada de la carretera, en el kilómetro más largo y pesado de la maratón más dura y aburrida. Ha sido de repente, mientras dormía, tranquilo y relajado, descansando el cerebro, recargando las pìlas, preparándome para un nuevo día, la mente en blanco y vacía, simplemente durmiendo con los ojos cerrados (fuera de este mundo) mientras los visitantes de la noche seguían trabajando conmigo, reparándome por dentro, vigilando que nada se rompiera inesperadamente, que todo funcionara como estaba pevisto, llenándome las venas de sangre roja para poder seguir viviendo como cada día de mi vida y creo que ha sido en ese preciso instante cuando algo ajeno a mi voluntad ha provocado una fuga, un pequeño escape de la energía que hasta ese momento tenía almacenada en mis neuronas y ha sido como una tromba de agua cristalina, una avalancha (incontrolada) de nieve en polvo, una especie de cortocircuito en mi cabeza, un exceso de confianza y de optimismo que me ha roto el sueño, me ha despertado, ha hecho que me levantara de la cama como si me hubiera entrado un cohete por la parte posterior de mi cuerpo y a partir de ahí no he podido parar ni un solo segundo en todo el día, he cogido el tren a las seis y media para ir a mi lugar de trabajo, he llegado a las siete y cuarto a Barcelona, me he parado en un bar para tomarme un café con leche y un donut redondo sin dedo dentro, he empezado a trabajar a las ocho menos cinco, a las doce en punto he comido, a las trece y tres minutos he vuelto a trabajar, a las diecisiete treinta y seis he vuelto a coger el tren de regreso a Vilanova, a las dieciocho y veinte ya estaba en mi casa, he saludado a mi hija, le he preguntado qué tal le estaba tratando la vida, me ha contestado que de momento bien, me he ofrecido para ayudarle a hacer los deberes, me ha dicho que muchas gracias, pero que no hacía falta, me he quitado los pantalones largos, me he puesto los pantalones cortos, me he quitado la camiseta de manga corta, me he puesto la camiseta de tirantes, me he quitado las bambas que suelo llevar para vestir, me he puesto las Nike Pegasus, he salido a la calle, he ido a buscar a mi amigo y compañero de fatigas Carles Aguilar, hemos calentado durante veinticinco ninutos, hemos estirado, hemos empezado las series, doce de cuatrocientos metros, las hemos terminado, hemos hecho veinte minutos de enfriamiento, hemos vuelto a estirar, nos hemos despedido hasta el domingo que iremos a correr la media maratón de Girona y a las nueve y media ya estaba en casa, me he duchado, me he puesto el pijama, he cenado con mi hija, me he tomado un café con leche, me he sentado ante el ordenador y he empezado a escribir hoy me he despertado a las cinco menos diez de la mañana con los biorritmos en plena ebullición... La vida es maravillosa.

miércoles 6 de mayo de 2009

Miércoles, 6 de Mayo

Tal vez debido al efecto beneficioso de las series que hice ayer, ésta mañana me he despertado satisfecho de mi rendimiento y gratamente sorprendido por la capacidad de recuperación que muestra mi cuerpo después de haber hecho un ejercicio físico considerable. Mis piernas, en lugar de dos extremidades repletas de huesos, músculos y tendones, parecían dos finas y elásticas cañas de bambú mediciéndose al compás del viento. He puesto los pies en el suelo y era como si estuviera levitando de lo ágil y liviano que me sentía, subía hasta más allá de las nubes, volaba por encima de la dura realidad de cada día y la intensa jornada laboral de ocho horas me ha sabido a poco, me ha parecido un juego de niños, una maratón corrida con los ojos cerrados, un diez mil de paseo. He llegado a casa a las seis y media de la tarde y siguiendo con la rutina de los entrenos diarios he salido a rodar con la intención, conseguida, de hacer quince kilómetros a un ritmo tranquilo y sereno. En total una hora y quince minutos de tiempo, el mejor empleado de todo el día. Correr, sentir tu respiración, el bombeo de tu sangre, los latidos de tu corazón, el silencio de tus pensamientos, la soledad con pantalones cortos, los rayos del sol y el aire venido de dios sabe dónde entrando por la nariz y saliendo por la boca es de las mejores cosas que uno puede sentir y experimentar. Correr, como dijo no sé quién, es acojonante, mejor incluso que vivir y estar vivo, mucho mejor que hacer el amor con la mujer de la que estás perdidamente enamorado. El sexo te da placer, el correr es la vida en su máxima expresión, la vida con mayúsculas, la máxima fuente de optimismo que te permite seguir mirándote en el espejo sin sentirte ni más ni menos que nadie, equilibrio, èsa es la palabra. La gran mayoría de la gente que corre de forma habitual lleva escrita la palabra armonía en la mirada o en la frente y eso no se paga con nada y se transmite y se expande haciendo que el mundo que nos rodea sea un poco menos desequilibrado y caótico. Lo que se ve en el recuadro de la derecha es el ojo izquierdo de mi hija.

martes 5 de mayo de 2009

Martes, 5 de Mayo

Ante el inesperado cambio de planes (hoy teníamos programadas doce series de cuatrocientos metros impuestas como penitencia por mi amigo Carlos Aguilar Martínez alias Eaglerun) no he tenido más remedio que cambiar el chip que me mal funciona en la parte derecha del cerebro, reeducar todo el proceso de mentalización que llevo haciendo toda la tarde y armándome de valor hasta los dientes, siempre con muchas ganas y motivado al máximo, he tomado la decisión de salir a correr con mi otro yo, ése que casi nunca se deja ver en público, y al final, entre los dos, de mutuo acuerdo, sin necesidad de discutir mucho, hemos llegado a la conclusión de que lo más acertado, teniendo en cuenta las circunstancias, sería que hiciéramos seis series de mil metros en lugar de rodar durante una hora y quince minutos y así lo hemos hecho. Hemos bajado hasta el paseo marítimo de Vilanova, hemos calentado durante veinticinco minutos y después de los obligados estiramientos, siete en total, hemos empezado las series y en honor a la verdad debo confesar que hemos terminado contentos y no excesivamente cansados. En líneas generales ha sido un buen entreno y las sensaciones también han sido positivas y generosas. La de la foto ya sabeís quién es, mi hija.

lunes 4 de mayo de 2009

Lunes, 4 de Mayo


Cuarenta y cinco minutos de bicicleta estática por la mañana y quince kilómetros de carrera continua por la tarde. Cansado y sueño. Es tarde. Me voy a dormir. (La de la foto sigue siendo mi hija, haciendo el payaso.)

domingo 3 de mayo de 2009

Domingo, 3 de Mayo

No sé por qué extrañas razones ni por qué misteriosos motivos de la mente humana, pero lo cierto del caso es que esta mañana, día de la semana que nos tocaba hacer la tirada larga, nuestro amigo y compañero y mejor persona Josep Antoni Córdoba se ha despertado con unas dotes de mando nada frecuentes en su forma de ser, siempre se ha destacado por un fuerte talante democrático y liberal, y cuando a los ocho en punto nos hemos encontrado en la Platja del Far para iniciar el entreno y los deberes correspondientes al día de hoy nos ha comunicado, a Eaglerun y a mí, con un tono de voz que no admitía réplica alguna, que esta mañana sería él y nadie más que él quien decidiría el recorrido a seguir, el tiempo a emplear, el ritmo de rodaje y hasta incluso la manera de respirar. No nos hemos atrevido a contradecirle por respeto a su firme decisión de tomar las riendas del asunto y ni cortos ni perezosos nos hemos puesto bajo sus órdenes, nos hemos colocado detrás de él y entre una broma por aquí y algún comentario jocoso por allá hemos empezado a correr, hemos subido hasta la ermita de Sant Cristòfol, hemos seguido la vía del tren y subiendo y bajando, pisando piedras y bordeando la costa hemos llegado hasta la Atlántida, hemos seguido hasta el hotel Calípolis de Sitges, hemos encarado la carretera que conduce hasta La Pineda, hemos cruzado Sant Pere de Ribes, subiendo por su carretera vieja y siempre en un ambiente distendido y de franca camaradería hemos vuelto a la Platja del Far. En total hemos hecho veintidos kilómetros en dos horas y seis minutos de tiempo. Mañana soleada y cielo primaveral. Ha sido un buen rodaje en el que ha predominado la tranquilidad y el ritmo sosegado. En algún momento del recorrido, especialmente en las subidas, hemos hecho algún cambio de ritmo para despertar los músculos que se habían quedado dormidos con la velocidad cansina que llevábamos, pero en líneas generales, mientras realizábamos los estiramientos de costumbre, hemos llegado a la conclusión de que ha sido una muy buena matinal bajo la atenta supervisión de Josep Antoni Córdoba. Ya por la tarde, después de haber regresado de Barcelona, me quedaban colgados del aire sesenta minutos de tiempo y en lugar de sentarme en el sofá o de ir a dar una vuelta andando hasta la playa he decidido hacer una hora de bicicleta estática y la verdad es que me ha ido muy bien, me ha sentado de puta madre. La de la foto es mi hija y no creo faltar a la verdad si afirmo que genéticamente hablando es casi tan intuitiva como su padre, que soy yo. Abur.

viernes 1 de mayo de 2009

Viernes, 1 de Mayo

Después de seis horas de sueño ininterrumpido me he despertado a las cinco cuarenta y cinco minutos de la mañana, he puesto los pies en el suelo con la sensación de haber descansado bastante bien y como cada día a la misma hora lo primero que hecho ha sido entrar en el lavabo para vaciar la primera orina del día, después, ya en la cocina, me he calentado la malta con leche que suelo beberme todas las mañanas, he abierto los ventanales que tengo en el comedor de mi casa y he saludado al nuevo día con los pulmones llenos de aire, satisfecho de estar vivo un día más y sólo por eso he dado las gracias a dios y a la naturaleza y a la buena suerte y a todos los ángeles de la guarda, mis muertos maravillosos, que me vigilan y me cuidan y esperando a que se hiciera la hora de ir a corrrer me he puesto a mirar la televisión mientras hacía unas cuantas series de abdominales y el día ha amanecido lluvioso y el color del cielo era gris y plomizo, de ceniza; nos esperaba un entreno pasado por agua y mojado por el viento y por el frío de la primavera, y tal y como estaba previsto desde el día de ayer, a las siete cuarenta y cinco minutos he ido a buscar a mi amigo y compañero de fatigas Carlos Aguilar Martínez y los dos juntos en su coche, yo no tengo, ni coche ni carnet de conducir ni otras muchas cosas que hoy en día paracen ser muy necesarias e imprescindibles para la gran mayoría de la gente, hemos ido hasta el Caprabo de Sitges y una vez allí nos hemos reunido con un grupo de corredores pertenecientes al colectivo de Atletesvng, los conocíamos a todos de vista y después de los saludos de rigor y de los típicos comentarios sobre la climatología y los estados de salud de cada uno hemos iniciado el entreno subiendo, ya de entrada, una cuesta de dos o tres kilómetros aproximadamente que nos ha hecho sudar más de la cuenta para más adelante coger un desvío y entrar en un camino que después de unos cuantos kilómetros de bello recorrido nos ha conducido hasta la Ermita de la Caritat, lugar precioso y sugerente, con unas vistas acojonantes del mar y de la costa en el que Eaglerun y yo nunca habíamos estado antes, olor a carne a la brasa, comentarios diversos sobre maratones y carreras populares, nos hemos asomado a un mirador que había por allí, nos hemos dicho que la próxima vez vendríamos con nuestro amigo Josep Antoni Córdoba para enseñarle la ermita y el paisaje del que nosotros hemos disfrutado hoy, hemos estirado los músculos y meado el que ha tenido ganas o necesidad de hacerlo y cuando han llegado los últimos compañeros de Atletesvng todos juntos hemos iniciado el camino de regreso por el mismo sitio por el que hemos subido y después de una hora y dieciocho minutos de tiempo hemos llegado hasta donde habíamos dejado los coches, hemos hablado de todo un poco, hemos vuelto a estirar, nos hemos despedido hasta el domingo, cada uno se ha ido a su casa y a su rincón de vida particular y la verdad es que al menos para mí ha sido una buena mañana y un buen entreno en compañía de una buena gente y como siempre la buena noticia me la ha dado el señor Carlos Aguilar Martinez al comunicarme que el domingo día 10 de Mayo iremos a correr la Mitja Maratò de Girona. Bien, perfecto. Espero estar mejor que en Lleida. Para que la mañana hubiera acabado redonda en su perfección, dorada en el centro mismo de su núcleo, sólo ha faltado el detalle de que Airemi, su alma, su cuerpo y su risa, me hubieran estado esperando en casa para poner un diez sobre diez a este día uno de Mayo.