Ayer por la noche, a las nueve y media, recién llegado de Barcelona y con poco tiempo para entrenar, bajé hasta el paseo marítimo y ante la falta de un plan concreto hice un calentamiento de unos quince minutos aproximadamente y acto seguido once series de dos minutos que me dejaron bastante contento y satisfecho. Hoy he rodado quince kilómetros a un ritmo tranquilo.
El de la foto que aparece en el inicio de cada entrada, expreso deseo de mi señor, es el gran visir Tintoré "Le fou", amo de un país poderoso y corredor popular; el que no se ve soy yo, Manuel Tintoré Maluquer, anteriormente conocido como Manuel Binoy, escriba fariseo de origen humilde que ha sido contratado para narrar sus correrías por este mundo; a su servicio de por vida.
viernes 24 de julio de 2009
miércoles 22 de julio de 2009
Miércoles, 22 de Julio
A diferencia de ayer hoy sí que he podido salir a entrenar y a las siete y media de la tarde, vestido para la ocasión, pantalón corto y camiseta de tirantes, he salido de casa con un ligero síndrome de abstinencia en la boca del estómago, he bajado, corriendo ya, por la Rambla de la Pau, de la Paz; he recorrido medio paseo marítimo, he llegado hasta la platja del Far, playa del Faro y ni corto ni perezoso, sobreponiéndome a la sensación de ahogo, en un desesperado intento por quitarme la humedad de la piel y sustituirla por el abundante y gratificante sudor, he pactado con mis piernas y con mis ritmos cardíacos y he subido y bajado veinte veces la misma cuesta de un minuto, he rodado después quince minutos en plan tranquilo y totalmente entregado y en armonía con mi otro yo y con el mundo que me rodeaba en ese momento he llegado a casa, me he duchado, he cenado una ensaladilla de fideos integrales y de aquí a unos breves momentos, si nada lo impide, me iré a la cama, cerraré los ojos, me dormiré, descansaré y mañana será otro día.
Martes, 21 de Julio
Por causas totalmente ajenas a mi voluntad y a mi deseo más firme e intenso hoy no he tenido más remedio que cumplir con las obligaciones que a veces nos impone la sociedad en la que por suerte o por desagracia estamos inmersos, y sintiéndome atado de pies y de manos, sin poder hacer nada para evitarlo, me he visto obligado a descansar y a irme a dormir sin haber salido a correr.
martes 21 de julio de 2009
Lunes, 20 de Julio
Una hora y diecisiete minutos, dieiciseís kilómetros a tope de refrescantes emociones positivas, acariciando con la punta de los dedos, con la palma de la mano el paroxismo de los sentidos, la explosión de las sensaciones y sintiendo en todo momento cómo se movían y se calentaban mis músculos y se estiraban mis tendones mientras corría y corría sobre el asfalto y me alejaba del cansancio y de la vida rutinaria de cada día y me acercaba a ese estado de gracia difícil de explicar y no sentía ni pizca de calor a pesar de los veintinueve grados de temperatura, a pesar de que el sol en el cielo brillaba con toda su rabia contenida y a pesar de que todo yo era como un océnao de sudor, un cuerpo bañado y empapado en agua salada, pero en esos instantes, cuando corres y estás a solas con tu esfuerzo, no existe nada que te obligue a parar y no hay hambre, ni sed, ni calor, ni frío, ni lluvias torrenciales, ni tormentas, ni vientos huracanados, sólo un deseo, la imperiosa necesidad de continuar corriendo, un impulso surgido de no sé dónde que te empuja a seguir moviendo las piernas y los brazos y a mantener las vista fija en el kilómetro siguiente y la mente abierta y vacía de preocupaciones mundanas, dispuesta a recibir pensamientos inesperados e ideas que no se te habrían ocurrido nunca si en lugar de corriendo hubieras estado sentado en el sofá de tu casa mirando la televisión; en una palabra, buen entreno.
domingo 19 de julio de 2009
Domingo, 19 de julio
Por motivos ante los que no pude hacer nada para cambiarlos, el jueves y el viernes no tuve más remedio que morderme los dientes de rabia, tragarme la mala leche que me había entrado por no poder hacer una de las cosas que más me gustan en este puñetero mundo y aceptar el hecho siempre molesto y desagradable de que no podría salir a correr ninguno de los dos días. El sábado fue un día muy especial para mí y para Airemi porque recibimos la visita de Dani, Zapatillas con velcro, y de Ana. Nos fundimos en un sincero y emotivo abrazo y ese gesto tan simple en apariencia ha sido el comienzo de una amistad muy querida y esperada e intuitiva. Esta mañana, acompañado de Carles Aguilar y de Josep Antoni Córdoba, hemos salido a rodar por un circuito que yo no había hecho nunca y al final de una hora y veintidós minutos de tiempo nos han salido un total de quince kilómetros. Me he encontrado muy bien , he tenido muy buenas sensaciones y la verdad es que me siento fuerte y noto que estoy en una buena forma física; me río, me siento y me veo correr y disfruto y no me canso, o me canso poco, a pesar de que últimamente cada vez que salgo a rodar lo hago a un ritmo por debajo de cinco minutos el kilómetro y eso, para mí, está bien y me da alas y me gusta que sea así y espero y deseo que dure y que no se termine nunca.
miércoles 15 de julio de 2009
Miércoles, 15 de julio
Ocho y cuarto de la mañana. Después de cinco horas de sueño ininterrumpido sigue la euforia circulando por mis venas, mezclándose con mi sangre y ofreciendo a mi cerebro la posibilidad de sentirse a gusto, con las dosis de optimismo suficientes para encarar con ciertas garantías de éxito mi futuro más inmediato. Once menos diez de la mañana. Ligera e intrascendente discusión con Airemi. Su miedo injustificado a perderme, o a que la deje, le hace desconfiar hasta de su propia sombra. Cinco y diez de la tarde. Después de trabajar. Aglomeración de turistas en el tren de cercanías con dirección a Blanes y a Calella en busca del sol y de la playa. Nueve y diez de la noche. Gracias a no sé quién sigue la racha de los buenos entrenos y de las mejores sensaciones. Hoy han sido trece kilómetros, incluídas quince series de un minuto; me he sentido muy bien.
martes 14 de julio de 2009
Martes, 14 de Julio
Muy buen entreno el de esta tarde y muy buena respuesta de mi corazón y de mis pulmones y de mi cuerpo en general ante el esfuerzo realizado en el día de hoy, una hora y veinte minutos de carrera continua a un ritmo vivo, alegre y divertido, sintiéndome durante bastantes minutos uno de los hombres más afortunados del planeta, prácticamente el hombre más feliz del mundo; han habido momentos, mientras me veía y me sentía correr, que he estado a punto de gritar de alegría y de satisfacción al comprobar que era capaz de superar con creces todas las exigencias que me iba poniendo kilómetro a kilómetro, ha sido acojonante, un cúmulo de sensaciones muy positivas que han ido a parar directamente a mi cerebro y ahí se han quedado y ahí están todavía, removiéndose y provocándome oleadas de optimismo, reservas de energía para mañana.
lunes 13 de julio de 2009
Lunes, 13 de Julio
Esta mañana me he despertado con energías renovadas y con muchas ganas de seguir viviendo. No me arrepiento de haber tomado la decisión, hace muchos años, de haber apostado por la vida en lugar de haberlo hecho por una muerte voluntaria y libre en apariencia. Me gusta sentirme y sentir todo lo que se mueve a mi alrededor a través de mis cinco sentidos. Son las nueve y media de la noche y antes de marcharme sólo me queda por decir que el entreno de hoy ha consistido en un rodaje muy tranquilo y relajado de una hora y quince minutos.
domingo 12 de julio de 2009
Domingo, 12 de Julio
Después de varios días sin poder acudir a mi blog por motivos inherentes a mi volutad, hoy vuelvo a sentarme ante la pantalla de un ordenador que no es mío con la sana y noble intención de volver a adoptar la sana la costumbre y la rutina de escribir cada día aunque sean cuatro líneas mal puestas y vacías de contenido. Los entrenos desde el último día que escribí algo hasta hoy han sido muy buenos para mí y altamente satisfactorios para mi cuerpo y para mi cabeza. Me encuentro bien, con fuerzas y ánimos suficientes para seguir resistiendo los hachazos del calor y de la vida. Los veranos no suelo descansar casi nunca. Corro todo el año. Desde el día treinta de Junio hasta hoy he salido a correr cada día menos los sábados, haciendo de catorce a dieciseís kilómetros más o menos cada vez que me calzo las zapatillas y salgo a correr. Hoy domingo, acompañado de cuatro amigos, hemos pasado una buena mañana corriendo y teniendo muy buenas sensaciones subiendo y bajando pequeños repechones por un circuito de unos catorce kilómetros.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)