Parafraseando al maratoniano japonés Kokichi Tsubaraya, que se suicidó en el año 1968 porque ya no podía seguir corriendo, y al poeta italiano Cesare Pavese, que también se quitó la vida porque no podía seguir soportando la existencia que le tocó en suerte, y haciendo un ejercicio imaginativo un tanto macabro pero tan real como el hecho de que ahora mismo estoy aquí escribiendo estas líneas, me da por pensar que en mi epitafio me gustaría dejar grabado lo siguiente: "Ayer me diagnosticaron que ya no podría volver a correr nunca más; todo esto da asco; basta de palabras; un gesto, no escribiré más." Dejando de la lado las hipótesis futuristas sobre el tiempo que me queda de vida y volviendo al presente que nos ocupa y nos interesa dejo constancia una día más de los entrenos que he hecho hoy: por la mañana, y en compañía de Xavier, doce kilómetros de carrera continua con cambios de ritmo de dos minutos cada uno y por la tarde, en solitario, disfrutando del sol y enchufado a la música que me hija se encarga de bajarme de internet, veinte kilómetros de animado rodaje por la carretera de las Aigues, terminando bien y contento a pesar de que minutos antes de salir no tenía ningunas ganas y me lo he pensado varias veces antes de cambiarme de ropa y de calzarme las Pegasus; como siempre la decisión de sobreponerse a la pereza y a la desidia ha sido positiva y ha dado los frutos esperados; si no hubiera salido a correr y me hubiera dejado vencer por la apatía en estos momentos me sentiría mal y me estaría arrepintiendo y dándome golpes en el pecho con el puño cerrado y murmurando en voz baja mea culpa, mea culpa, mea culpa, lo cual me hubiera dejado sin ese optimismo y sin esa satisfacción personal que ahora hacen que me sienta de puta madre y con ganas y con fuerzas para volver a salir mañana, que en definitiva es de lo que se trata y lo que debemos hacer no sólo en el deporte sino en todos los aspectos de la vida: ser constantes y no dejar de hacer aquello que nos gusta y nos reporta la energía necesaria para seguir batallando en este mundo tan absurdo y tan lleno de sinsentido que nos ha tocado habitar.
El de la foto que aparece en el inicio de cada entrada, expreso deseo de mi señor, es el gran visir Tintoré "Le fou", amo de un país poderoso y corredor popular; el que no se ve soy yo, Manuel Tintoré Maluquer, anteriormente conocido como Manuel Binoy, escriba fariseo de origen humilde que ha sido contratado para narrar sus correrías por este mundo; a su servicio de por vida.
lunes, 31 de mayo de 2010
domingo, 30 de mayo de 2010
Domingo, 30 de Mayo.
Buen rodaje esta mañana por la carretera de las Aigues, veintitrés kilómetros progresivos, empezando muy tranquilo, siguiendo serio y los últimos ocho mil metros corriendo como si estuviera poseído por el demonio o como si estuviera siendo perseguido por el asesino en serie más sádico y eficaz de la historia del crimen; en una palabra: contento y ratificado en mis entrenos, dispuesto a seguir en la línea que empecé a poner en práctica a mi llegada a Barcelona; termino la semana con 113 kilómetros y la salud de mis piernas excelente; hace días que me va rondando por la cabeza la idea de ponerme a prueba y hacer una tirada de cuarenta y cinco o cincuenta kilómetros; no es seguro; de momento lo tengo ahí; esta semana que entra me corresponden seis días de vacaciones y pienso que sería el momento adecuado para hacerlo; ya veremos; dependerá de las sensaciones que tenga, como siempre.
viernes, 28 de mayo de 2010
Viernes, 28 de Mayo.
Siguiendo al pie de la letra la máxima que dice que el maratoniano es un hombre que no permite que ningún hecho altere su ritmo de vida, ésta mañana he vuelto a parar el despertador a las cinco, a las seis menos cuarto empezaba a correr y a las siete y cinco ya estaba de nuevo en casa después de haber hecho quince kilómetros de carrera continua con cambios de ritmo de un minuto; espero y deseo que las ganas y la motivación no me abandonen y que el fantasma del desánimo tarde en hacer acto de presencia; soy consciente de que estoy pasando una buena racha y de que posiblemente, llevado por la euforia y por la ausencia de cansancio tanto físico como de coco, estoy apretando demasiado fuerte la tuerca con el consiguiente peligro de que ya no pueda darle más vueltas, aunque por el momento las sensaciones que estoy teniendo me indican todo lo contrario; me asaltan las dudas; nunca había acumulado tantos kilómetros, los doblajes no me los planteaba ni en sueños; la hora y media de tiempo que me ahorro desde que me he venido a vivir a Barcelona la estoy empleando en correr y aunque soy el primero en defender la prudencia y la dosificación algo dentro de mí me empuja a seguir en esa línea; creo que cuando la mente y el cuerpo actúan como si fueran una sola unidad hay que hacerles caso y dejarse llevar por ellos de la manera más alegre posible; la falta de cansancio muscular y la facilidad con la que mi cuerpo está asimilando la cantidad de kilómetros creo que se debe a que por primera vez desde que empece a correr lo estoy haciendo de una manera natural y sin obligaciones; exceptuando alguna que otra maratón hace casi un año que no participo en carreras, no me preocupo de los ritmos, no pretendo mejorar ninguna marca, no tengo ni idea de cuáles son mis pulsaciones, si me apetece corro más rapido y si estoy cansado voy más despacio; desde la primera zancada hasta la última sólo pienso en pasármelo bien, en disfrutar del esfuerzo y en terminar contento y en paz conmigo mismo; hoy por hoy el afán competitivo se ha descolgado de mí y hasta que vuelva a recuperarlo seguiré dejándome llevar mansamente por las ganas que tenga en cada momento y por lo que me dicte el corazón; a toro pasado no sé por qué he escrito lo que he escrito, pero ahí queda; tal vez sea porque inconscientemente estoy esperando que me llegue el bajón, que por otra parte sería lo más lógico y normal, no lo sé.
jueves, 27 de mayo de 2010
Jueves, 27 de Mayo.
He dormido toda la noche enchufado a la corriente, me he despertado a las cinco en punto con la batería cargada y hoy he descubierto que la tentación se llama Xavier y tiene cuarenta y siete años; me explico; por las mañanas suelo salir a correr solo y es cuando hago los entrenos de calidad, para llamarlos de alguna manera, es decir, cuestas y cambios de ritmo principalmente; cuando termino nunca pienso en volver a salir por la tarde, me digo que ya es suficiente y que una sesión de entreno al día es más que correcto y está muy bien, pero cada tarde, puntual como un reloj, a eso de las seis y media o siete, caiga quien caiga y pese a quien le pese, la tentación, léase Xavier, me llama por télefono, me lanza la pregunta que tanto le gusta hacerme, ¿me acompañas a rodar un rato?, y ante mi incapacidad natural para decir que no siempre le digo que sí y hoy ha vuelto a pasar lo mismo; por la mañana han sido dieciséis kilómetros de carrera continua con cambios de ritmo de tres minutos cada uno y unas sensaciones que te cagas, perdón por la expresión, pero es que ha sido así; realmente he llegado a casa supercontento y pletórico de moral, un poco cansado pero con ganas de haber hecho más; por la tarde, y ya con la tentación al lado, han sido doce kilómetros en una hora y cinco minutos y si bien al principio me notaba algo pesado de piernas al final hemos corrido bien y la tentación y yo hemos disfrutado del rodaje, de la mutua compañía y de la música que cada uno escuchaba a su bola.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Miércoles, 26 de Mayo.
Me-ha-si-do-del-to-do-im-po-si-ble-sa-lir-a-co-rrer-hoy-y-es-to-ha-a-fec-ta-do-con-si-de-ra-ble-mem-te-al-buen-fun-cio-na-mien-to-de-mis-neu-ro-nas-so-co-rro-me-es-toy-que-dan-do-va-cí-o-y-sin-ba-te-rí-a-de-a-quí-a-po-cos-mi-nu-tos-es-ta-ré-a-pa-ga-do-del-to-do-pe-ro-no-pa-ra-siem-pre-a-me-na-zo-con-re-car-gar-me-du-ran-te-el-trans-cur-so-de-es-ta-no-che-pa-ra-vol-ver-a-es-tar-a-to-pe-ma-ña-na-por-la-ma-ña-na-a-la-ho-ra-de-cos-tum-bre-bue-nas-no-ches-y-que-des-can-séis-és-ta-des-con-ex-sión-que-es-toy-su-fri-en-do-en-es-tos-mo-men-tos-no-se-la-de-se-o-ni-a-mi-pe-or-e-ne-mi-go-en-el-ca-so-de-que-ten-ga-al-gu-no-y-to-do-por-no-ha-ber-co-rri-do-hoy-hay-que-jo-der-se.
martes, 25 de mayo de 2010
Martes, 25 de Mayo.
Siendo fiel a uno de los principios que más me gusta cumplir en esto del correr, es decir, no llevar nunca la contraria a los impulsos que me llegan de la cabeza, de las piernas y del corazón, ésta mañana, a la hora de costumbre, cinco cuarenta y cinco, me he vestido para la ocasión y al final he completado un total de dieciséis kilómetros; los seis primeros a un ritmo molto vivacce y el resto haciendo cambios de ritmo de un minuto cada uno recuperando otro minuto; ni que decir tiene que cuando he llegado a la puerta de mi casa las buenas sensaciones me salían hasta por las orejas y una vez más he tenido la suerte y he podido comprobar, a lo largo de día, que mi cuerpo está asimilando relajadamente y sin ningun tipo de problema los entrenos a los que le estoy sometiendo; tanto es así que cuando a las seis y media de la tarde Xavier me ha llamado por teléfono y me ha preguntado que si quería acompañarlo a rodar un rato le he dicho que sí y cada uno enchufado a su música y encerrado en sus auriculares (gracias de nuevo Gonzalo Quintana por haberme fichado) hemos hecho doce kilómetros de carrera continua a un ritmo allegro ma non tropo y la verdad es que tampoco ha estado mal.
lunes, 24 de mayo de 2010
Lunes, 24 de Mayo.
Aprovechando que hoy es fiesta y no he tenido que ir a trabajar he salido a correr esta mañana a las siete y media y al final me han salido diecinueve kilómetros en una hora y treinta y ocho minutos, sintiéndome como seguramente también os habéis sentido vosotros en más de una ocasión, con la música sonando a todo volumen en las orejas y con las piernas y la cabeza y el resto del cuerpo en perfecta sincronización y concentrados en cada zancada y en cada movimiento, como si en lugar de ser lo que soy (¿ ?) fuera una máquina con las piezas perfectamente engrasadas y conjuntadas; ha habido de todo, subidas, bajadas, cambios de ritmo, rectas largas e interminables y muchos momentos de euforia contenida, de ganas de ponerme a gritar de contento, de pararme y abrazar a cualquiera que se me pusiera por delante y gritarle que esto de correr es cojonudo, una experiencia que va más allá de cualquier explicación; momentos en los que era consciente de mi buen estado de foma y esa profusión de endorfinas, ese optimismo que cuando corremos bien y a gusto nos sale a raudales y sin control, me ha llevado a pensar dónde estará mi límite y a levantar los brazos y lanzarlos con fuerza al aire en un gesto de victoria y de rabia como si estuviera batiendo todos los records habidos y por haber; momentos en los que iba corriendo y al mismo tiempo pensando esto es la ostia, no puede ser cierto que una cosa tan tonta como el correr nos pueda aportar tanta energía y tanto sentimiento de plenitud y de grandeza; no quiero pecar ni de pedante ni de prepotente; una de mis premisas a la hora de escribir en este blog es intentar expresar siempre con la máxima sinceridad de la que soy capaz lo que pienso y lo que siento, y hoy, al igual que ayer, he vuelto a disfrutar, y mucho, de lo que he corrido y de cómo lo he hecho, con muchas ganas y sabiendo y dándome perfecta cuenta de que mi cuerpo y mi cabeza van por el mismo camino y muy bien cogidos de la mano, cuidándose el uno de la otra y procurando que entre ellos no haya el más mínimo desequilibrio; de la misma manera quiero dar las gracias públicamente a Airemi por estar siempre ahí, en la sombra y en el anonimato, lugar donde casi siempre prefieren estar las grandes personas, las que realmente nos dan lo que necesitamos, aquellas que sin su ayuda y su apoyo no nos sería tan fácil hacer lo que hacemos; no se quejan nunca, sólo nos piden, y casi siempre por lo bajo, que de tanto en tanto valoremos su callada labor y les hagamos saber que nos damos cuenta de lo que están haciendo por nosotros; va por tí, Airemi.
domingo, 23 de mayo de 2010
Domingo, 23 de Mayo.
Genial, seis kilómetros en solitario a las siete de la mañana, voy a buscar a Xavier y hacemos doce hasta el parque de la Oreneta, lo dejo en su casa y sigo corriendo hasta la carretera de las Aigues y una vez allí me enchufo la música y las piernas y entre una cosa y otra completo un total de treinta y cinco kilómetros que me dejan con ganas de haber hecho unos cuantos más y contento y más que satisfecho para el resto del día; realmente he disfrutado como un camello, he sido plenamente consciente de cada zancada que he dado y lo que más me sorprende es que ahora mismo tengo la sensación de podría volver a calzarme las Pegasus de nuevo y salir a correr otra vez; tal vez haya sido el día que mejor me lo he pasado corriendo; termino la semana con un total de 109 kilómetros con las ganas y la motivación en un nivel aceptable y entregado en cuerpo y alma a la filosofía del correr por el simple y puro placer de correr.
viernes, 21 de mayo de 2010
Viernes, 21 de Mayo.
Es tarde y se me cae la noche encima; todavía no he cenado, no tengo demasiado tiempo para escribir, sólo diré que el entreno de hoy ha consistido en diecisiete kilómetros de carrera continua por la carretera de las Aigues en compañía de Xavier y con las buenas sensaciones de siempre; la cosa sigue marchando.
jueves, 20 de mayo de 2010
Jueves, 20 de Mayo.
Antes que nada me gustaría pedir disculpas si me quedo sin comentar alguna de vuestras entradas; me gusta hacerlo e intento leerlas todas y dejar en ellas alguna palabra aunque sólo sea un saludo o un grito de ánimo; creo que es bueno y necesario que así lo hagamos; no hace falta decir grandes cosas ni soltar largas y profundas parrafadas; se trata de hacernos saber mutuamente que estamos ahí y que aunque sea en silencio nos leemos y nos animamos y nos apoyamos y nos damos consejos y nos alegramos cuando a uno le van bien las cosas y nos sentimos mal cuando a otro las cosas no le van tan bien como al uno y a mi modesta y simple manera de ver las cosas eso es grande, muy grande, casi tan grande como el universo y hay que seguir manteniéndolo cueste lo que cueste porque aparte del correr, del nadar y del montar en bicicleta nos unen las palabras que escribe cada uno y la sinceridad que cada uno vuelca en las palabras que escribe sin esperar nada a cambio, sin esperar ninguna compensación, sin esperar ningún aplauso ni ningún premio, simplemente por la necesidad limpia y sin trampas de hacerlo y poder compartir con los demás lo que pensamos, lo que sentimos, lo que soñamos y lo que esperamos de nosotros mismos y eso no se paga ni con todo el oro del mundo y de ahí la importancia de seguir haciéndolo y de seguir expandiendo ese cúmulo de buenas y positivas vibraciones que nos hacen ser cada día mejores y ahora ya me voy a callar y paso a decir que esta mañana, a la hora de costumbre y con muchas ganas, he salido a correr y al final han sido quince kilómetros de carrera continua con cambios de ritmo de tres minutos cada uno y de puta madre sería la expresión exacta si tuviera que definir en pocas palabras el entreno de hoy.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Miércoles, 19 de Mayo.
Sin que sirva de precedente y después de muchos días en los que me he preocupado única y exclusivamente de darme satisfacción a mí mismo sin importarme las necesidades de los demás, y haciendo gala de una generosidad a la que no estoy acostumbrado, hoy, no sin esfuerzo, he dejado de lado mi egoísmo más recalcitrante y ante la desesperación de mis piernas y después de haber escuchado varias veces la petición de clemencia de mi cuerpo he tomado la decisión de hacerles caso y una vez me he puesto en su lugar y he comprendido sus quejas he optado por quedarme en casa y no salir a correr; eso sí, he tenido que pedirle a mi hija, bajo serias amenazas de borrarla de mi testamento, que fuera a comprar una cuerda larga y de bastante grosor y a su vuelta se las ingeniara para atarme a una silla de tal manera y con tantos nudos que me fuera del todo imposible deshacerme de ellos; la verdad es que no sé cómo lo ha hecho, pero la cuestión es que a pesar de mis muchos y desesperados intentos no he podido moverme durante toda la tarde y al final, a las diez y cuarto de la noche, no he tenido más remedio que pedirle que me desatara no sin antes firmarle un papel en el que de mi puño y letra me comprometía a desdecirme de mi amenaza anterior y dejárselo todo a su nombre y hacerla única usufructuaria de los bienes materiales que deje en este mundo cuando me llegue la hora de irme al otro; para que luego digan por ahí que el descanso es bueno y regenera.
martes, 18 de mayo de 2010
Martes, 18 de Mayo.
Me escribe nuestro amigo Fer (siempre desde el respeto y la mutua admiración) que estoy loco y que a la mayor brevedad debería hacerme visitar por uno de esos médicos cuya especialización pimera consiste en evaluar la salud mental de ciertos individuos con riesgos elevados de padecer desequilibrios mentales irreversibles; no digo que no tenga razón nuestro amigo; para hacer lo que hacemos los que corremos hay que tener un cierto grado de locura en la cabeza y muy poco sentido común en las neuronas que rigen y gobiernan nuestro cerebro; sea como sea, y mientras medito atentamente las ventajas e inconvenientes de su consejo o propuesta, seguiré corriendo como si no me sucediera nada grave en la azotea y como si fuera una de las personas más cuerdas y sensatas de este mundo, y así, fiel a los impulsos que me llegan desde lo más hondo, ésta mañana, sin ir mas lejos, a las cinco cuarenta y cinco, es decir, a la hora de costumbre, he salido para hacer trece kilómetros de carrera continua con varios cambios de ritmo de dos minutos cada uno y por la tarde, después de trabajar, aprovechando que el cielo estaba despejado de nubes y el sol brillaba en todo lo alto, me he acercado hasta la carretera de las Aigues y una vez allí he completado un total de dieciséis kilómetros de rodaje que tal vez me han dejado un poco más ido, pero contento y con las dosis de satisfacción necesarias como para irme a dormir y despertarme mañana por la mañana con más ganas de seguir perdiendo la razón y aumentando esa autoestima que hoy en día se hace cada vez más imprescindible para poder sobrevivir en medio de una realidad que cada día que pasa se vuelve más inhóspita y mediocre.
lunes, 17 de mayo de 2010
Lunes, 17 de Mayo.
Trece kilómetros esta mañana con sus respectivos cambios de ritmo y un día más quedándome con ganas de seguir corriendo; si todo va bien y el tiempo del que dispongo me lo permite, ésta tarde saldré a rodar un rato; al final el tiempo del que disponía se me ha escurrido entre los dedos, se ha volatizado como el humo, se ha convertido en un espejismo y mi gozo se ha precipitado en un pozo, dejándome con signos evidentes de nerviosismo y con los efectos secundarios típicos y normales del síndrome de abstinencia; qué le vamos a hacer, la vida es dura y así hay que aceptarla.
domingo, 16 de mayo de 2010
Domingo, 16 de Mayo.
Tengo prisa, me voy con mi hija a reventar lo que queda de domingo; esta mañana han sido veinticinco kilómetros de carrera continua por la carretera de las Aguas; buen ambiente, estupendo día y mejores sensaciones; total de la semana: 118 kilómetros corridos con mucha libertad y totalmente entregado y dispuesto a continuar en esa línea; después os leo.
viernes, 14 de mayo de 2010
Viernes, 14 de Mayo.
Hoy no me iré a dormir tan satisfecho ni tan lleno de energía como ayer; me han faltado los kilómetros de la tarde; por cuestiones inherentes a mi voluntad me ha sido del todo imposible salir y algo dentro de mí se ha resentido y se ha quedado como aplatanado y ligeramente desilusionado ya que tenía muchas ganas de ir a correr por la carretera de las Aguas y disfrutar de esas sensaciones tan íntimas y profundas que experimentamos cuando simplemente corremos y ponemos en funcionamiento esa máquina tan perfecta que es el cuerpo; de todas maneras no me quejo y en un alarde de generosidad para conmigo mismo me digo que con los trece kilómetros de carrera continua que he hecho esta mañana a las cinco cuarenta y cinco, con sus respectivos cambios de ritmo incluídos, he salvado el día y por lo menos he matado el gusanillo que me ronda y he dado puntual cumplimiento a las órdenes que me llegan de no sé dónde, pero me llegan; es curioso, pero cuando te acostumbras a hacer un número determinado de kilómetros, el día que haces menos lo notas y de una manera o de otra encuentras a faltar los que no has hecho, como cuando bebes agua y no acabas de saciar la sed o como cuando terminas de comer y sigues teniendo hambre, algo así.
jueves, 13 de mayo de 2010
Jueves, 13 de Mayo.
No quiero hacerme pesado, pero la verdad es que los quince kilómetros que he hecho esta mañana a las cinco cuarenta y cinco me han sentado de maravilla y me han dejado completamente satisfecho con la respuesta que ha dado mi cuerpo; ha sido un entreno de los llamados exigentes en cuanto a intensidad se refiere, al menos para mí: quince minutos de calentamiento y a partir de ahí, nada más enfilar la Diagonal, constantes cambios de ritmo de dos a tres minutos y una vez he llegado al parque Cervantes tres cuestas a ritmo alto para después seguir con los cambios de ritmo hasta llegar a la Plaza Mayor de Sarria y subir hasta el parque de la Oreneta y vuelta a casa disfrutando de nuevo con los cambios de ritmo y con las buenas sensaciones que no me han abandonado en ningún momento; por la tarde, y después de haber estado dudando un buen rato, ya que no dejaba de llover a raudales, al final me he armado de valor y sin dejar de mojarme ni un solo segundo he completado un total de trece kilómetros de carrera continua que también me han dejado un buen sabor de boca y un estado de ánimo para enmarcar; resumiendo: ha sido un día perfecto, casi genial.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Miércoles, 12 de Mayo.
Un día más nueva salida a las cinco cuarenta y cinco de la mañana por el mismo circuito de siempre para hacer quince kilómetros de carrera continua con muy buenas sensaciones en las piernas, con muy buenas sensaciones en la cabeza y con algún que otro cambio de ritmo de dos a tres minutos recuperando aleatoriamente el tiempo necesario y ahora mismo la sensación de que me repito más que el ajo ingerido en ayunas y de que últimamente vivo anclado en la rutina más inamovible que pueda existir; no es una queja y tampoco un lamento desesperado; es la constatación de un hecho, la confirmación de una verdad irrefutable; me gusta ser rutinario y por extraño que pueda parecer me encuentro cómodo repitiendo los circuitos por los que suelo correr; por las mañanas voy siempre por el mismo sitio y a fuerza de repetir y repetir me conozco como la palma de la mano todos los árboles, todas las paradas de autobús, todas las bocas de metro, todas y cada una de las baldosas que piso, todas las marquesimas publicitarias, el tiempo de cambio de todos los semáforos y hasta incluso todos los olores de la ciudad y todas las sombras a esas horas oscuras de la mañana y me resulta tan familiar y tan acogedor que realmente me siento como en mi propia casa y me da como miedo cambiar de itinerario y alterar la rutina aunque sea mínimamente; por la tarde la cosa cambia, ahí ya tengo varias opciones que también las repito machaconamente; no tengo remedio, no soy original, no voy en busca de lo nuevo, no pretendo asombrar con nuevos descubrimientos, no quiero (ni puedo) ser pionero de nada, nada más lejos de mi intención que enseñar nada a nadie, me conformo con llevar el mismo traje que hace ya unos cuantos años me hice a medida y hoy por hoy mi intención es seguir llevándolo con la máxima dignidad posible hasta el día que me muera, si es que me muero algún día, y me quemen como a todo hijo de vecino, si es que de mi cuerpo saldrá alguna llama, cosa que dudo bastante; la rutina es mi santa devoción y en lugar de aburrirme como le suele suceder a la mayoría de las personas, a mí me divierte y me hace sentir bien y de una manera nada agobiante me protege y me da mucho margen de tranquilidad; como dijo no se quién, eso es todo amigos; al menos por hoy.
martes, 11 de mayo de 2010
Martes, 11 de Mayo.
Esta mañana he salido a correr como cada día a la misma hora y ya desde la primera zancada he sabido que iba a ser un entreno de los de verdad, no porque los otros hayan sido descafeinados, que no lo han sido en absoluto, sino porque dejándome llevar por la fuerza y la potencia que emanaba de mi interior como un caudal de agua inagotable no he puesto ni freno ni control a mis ganas de correr y a la voracidad de mis piernas que me pedían rapidez y constantes cambios de ritmo de dos minutos y así, durante los quince kilómetros que ha durado la salida, he apretado los dientes, he braceado con rabia, me sentía por encima del mundo, más allá de esta vida y de la otra, un ser privilegiado, una fortaleza física fuera de lo normal, un cuerpo y una mente de acero y por encima de cualquier otra consideración un tipo con mucha suerte y plenamente dichoso y feliz corriendo a las seis de la mañana en medio de una ciudad vacía y solitaria y toda para mí, pateando unas calles desiertas mientras el resto de la gente no existía o dormía y en algún momento me he escuchado a mí mismo gritando de euforia, cantando en voz alta, casi chillando, diciéndome que poder vivir ese cúmulo de sensaciones que se exprimentan cuando uno corre es la ostia, una verdadera gozada, la mejor terapia contra todos los males que acechan al ser humano, el mejor antídoto para todos los problemas; ¿qué más da si no tienes dinero para llegar a fin de mes?, ¿qué más da si has tenido una discusión de campeonato con tu pareja?, ¿qué más da si tu mejor amigo te ha traicionado y ha dejado de creer en tí?; cuando uno está corriendo y es consciente de que está corriendo bien no existe nada, todo desaparece, se evapora, pierde importancia, se relativiza, se olvida, pasa a un segundo o quinto plano y sólo queda tu esfuerzo, tu sudor, tú mismo y nadie más, sólo tu cuerpo moviéndose y tu cerebro diciéndote sigue corriendo, no te pares, otro cambio, más rapido, ahora recupera, ahora aprieta, aquella cuesta, la más empinada, la más larga, súbela, esfuérzate, revienta, ahora bájala y sigue corriendo, dos kilómetros más, es igual que llegues tarde al trabajo, la vida es esto, correr, lo demás no tiene ninguna importancia, este momento es el tuyo, ahora eres el rey, el emperador, el césar, el dueño del mundo, el tío más cojonudo de la tierra, el resto de la humanidad es mediocre, no sabe lo que se pierde y tu eres DIOS y estás corriendo y... !uf! no sé cómo expresarlo; podría pasarme horas y horas escribiendo sobre lo mismo y nunca llegaría a expresar con exactitud lo que sólo los que corremos sabemos lo que se siente.
lunes, 10 de mayo de 2010
Lunes, 10 de Mayo.
Fiel a mi bendita rutina de cada día, a las cinco cuarenta y cinco de la mañana como ya viene siendo habitual, el pan nuestro de cada día, doce kilómetros de carrera continua intercalando varios cambios de ritmo de un minuto cada uno; resultado final, bien; ya por la tarde, y después de una jornada laboral un tanto accidentada por un escape de gas en la calle Santa Ana, diez kilómetros de rodaje con alguna que otra cuesta bastante pronunciada y el resultado final también ha sido bueno; resumiendo el entreno de hoy, y ante todo y por encima de todas las cosas huyendo de la pedantería y del autobombo como si se trataran de la misma peste, podríamos decir que un día más sigo estando en un buen estado de gracia y me sigo encontrando de puta madre antes, durante y después de correr, circunstancias que atribuyo a mi pasión desmedida por este deporte y a mi imperiosa necesidad de practicarlo sin más ambición que la de pasármelo bien y disfrutar; si estuviera preparándome para participar en alguna carrera determinada estoy seguro que mis sensaciones serían otras muy diferentes y no saldría a correr con la desinhibición y la libertad con la que lo hago ahora.
domingo, 9 de mayo de 2010
Domingo, 9 de Mayo.
Ocho menos cuarto de la mañana; una vez vestido de corto y calzado para la ocasión y desayunado (un café con leche) salgo a correr desde la puerta de mi casa hasta la carretera de las Aigues y un poco más allá y mientras espero a que sean las nueve menos cuarto, hora en la que he quedado con Xavier y con un amigo suyo que todavía no conozco, hago diez kilómetros en solitaro y a la hora y en el lugar previsto me reúno con ellos y después de las presentaciones de rigor y de unos minutos de conversación nos ponemos en marcha e iniciamos una salida tranquila, relajada y amena que ha durado exactamente dieciséis kilómetros, lo cual me ha supuesto un total de veintiséis kilómetros que me han sentado de maravilla y me han dejado el cuerpo fino, fino, fino y con ganas de más; termino esta semana con ciento diez kilómetros y por el momento voy a seguir con esa dinámica de ir acumulando y seguir disfrutando sin más pretensiones que las de sentirme bien, cosa que a día de hoy la autoridad y mi cuerpo me lo están permitiendo y espero y deseo que lo sigan haciendo por mucho tiempo.
sábado, 8 de mayo de 2010
Sábado, 8 de Mayo.
Ya sé que diréis que la decisión que he tomado es muy inteligente y propia de una persona con mucho sentido común y una cabeza muy bien amueblada, pero la verdad es que a estas horas de la noche estoy muy cabreado conmigo mismo y soberamente arrepentido de no haber salido a correr y haberme tomado el día de descanso; espero que una cosa así no me vuelva a suceder y si otro día vuelvo a caer en la tentación de descansar cuando no estoy cansado espero vencerla y darle la vuelta a la tortilla y no dejar de salir sólo porque conviene dar reposo a las piernas cuando no lo necesitan en absoluto.
viernes, 7 de mayo de 2010
Viernes, 7 de Mayo.
Como ya va siendo habitual ésta mañana, a las cinco cuarenta y cinco, he quedado con Xavier en la puerta de mi casa y todavía con mucho sueño en los ojos hemos empezado a correr y no hemos parado hasta completar uno de nuestros circuitos preferidos, trece kilómetros que una vez más nos han dejado un buen sabor de boca; antes de conocernos Xavier solía salir dos o tres días a la semana y cuarenta era el número máximo de kilómetros que hacía a la semana; según sus propias palabras no era muy constante y le resultaba muy fácil encontrar cualquier excusa para quedarse en casa en lugar de ir a correr; ahora su promedio de kilómetros semanales está en setenta y cinco y sale a entrenar cinco días de los cuales no se pierde ni uno caiga quien caiga y pase lo que pase; aunque él no hace más que repetirme que no, la verdad es que tengo el remordimiento de haberle inoculado un veneno mortífero para el cual no hay antídoto que valga; incluso estos últimos días ya me está hablando de preparar juntos una maratón para el mes de Octubre o Noviembre; sus progresos desde el primer día que salí a correr con él hasta hoy han sido espectaculares y eso lo está animando cada día más; espero que su mujer y sus hijas sepan perdonarme y no me tengan en cuenta el hecho de que pase más horas conmigo que con ellas.
jueves, 6 de mayo de 2010
Jueves, 6 de Mayo.
Como reacción a las calabazas que ayer por la tarde me estampó la señorita Prudencia Wells en el centro mismo de mi hombría, y dispuesto a salvar mi honor de la manera más digna posible, hoy he restituído mi orgullo herido y he restablecido mi amor propio corriendo veinticuatro kilómetros con sabor a venganza, doce ésta mañana a las cinco cuarenta y cinco en compañía de Xavier y amenizándolos con algún que otro cambio de ritmo y doce más, esta vez ya solo, después de trabajar, saliendo de mi casa, llegando hasta la carretera de las Aigues y volviendo por el mismo camino.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Miércoles, 5 de Mayo.
Hoy he recibido la inesperada visita de la top model Prudencia Wells y después de haberme saludado con ese tono de voz tan sugerente que le caracteriza y después de haberme mirado con esos ojos que te sacan el hipo de sitio me he quedado sin palabras ante tanta belleza y sin dejar de admirar la sensualidad de sus gestos y el erotismo de sus movimientos no he tenido más remedio que rendirme a la exuberancia de sus formas y decirle que sí con la boca abierta de asombro cuando casi susurrándome al oído me ha aconsejado que después del desgaste de ayer hoy me convenía una salida tranquila y regenerativa y embobado como un gilipollas e ilusamente esperando una compensación por su parte le he hecho caso y pidiéndole que por favor me esperara, cosa que al final no ha hecho, iluso de mí , he salido a correr con su imagen grabada en la mente y sin querer hacer nada para librarme del hechizo no he dejado de pensar en ella y en nuestro futuro más inmediato durante los diez kilómetros que ha durado el rodaje de hoy.
martes, 4 de mayo de 2010
Martes, 4 de Mayo.
Cinco y veintidós minutos de la mañana; llueve descosidamente, si es que puede llover de esta manera; torrencialmente, eso está mejor; de todas maneras y "por mis santos cojones", como diría un comisario de policía protagonista de una serie de televisión, salto de la cama o me abro del sobre, me visto, me calzo, me cubro con uno de los impermeables que me dieron en una de las muchas medias maratones que he hecho, creo que fue en la de Sitges de hace tres años, de color gris, y dispuesto a pasármelo en grande y a disfrutar salgo a correr y al final han sido catorce kilómetros en una hora y diez minutos y la verdad es que muy bien, hubiera seguido corriendo, no me hubiera parado y después de una ducha de agua caliente para contrarrestar el agua fría de la lluvia desayuno y a trabajar; por la tarde, a las siete menos cuarto, ha venido a buscarme Xavier y no ha tenido que preguntármelo dos veces para que le dijera que sí, que no iba a dejarlo tirado por nada del mundo y que para mí sería un gran placer acompañarlo y correr a su lado para hacer diez kilómetros que al final es lo que nos ha salido saliendo de casa, llegando hasta el parque Cervantes y volviendo por el mismo camino; me voy a dormir y despido el día de hoy con veinticuatro kilómetros y la mente y el espíritu navegando apaciblemente en un mar de muy buenas sensaciones.
lunes, 3 de mayo de 2010
Lunes, 3 de Mayo.
Cinco y diez de la mañana. Generalmente no suelo acobardarme ante los elementos de la naturaleza; estoy tan irremediablemente pillado con esto del correr que ni el frío ni la lluvia ni el viento ni el calor han conseguido nunca que deje de salir cuando lo tenía previsto y al final siempre he terminado saliéndome con la mía; pero lo cierto del caso es que hoy la cosa pintaba mal, muy mal, y después de haber hablado conmigo mismo (ya estaba en la calle vestido para la ocasión) he tomado la decisión (espero no tener que arrepentirme) de dar media vuelta y aplazar el entreno esperando que por la tarde la cantidad de agua que caiga no sea tan abundante y aunque me moje un poco (cosa que nunca me ha importado) no tenga que salir nadando como si en lugar de un simple runner de tres al cuarto fuera un triatleta al que le tocara sesión de natación; me gusta nadar, sí, pero preferiblemente en una piscina o en mar abierto y no por las calles de una ciudad aunque ésta sea Barcelona. Nueve y cuarto de la noche. Al final he salido a correr esta tarde y aunque he terminado más mojado que un pez y empapado de agua hasta las orejas la verdad es que he disfrutado como un loco y me lo he pasado de coña chapoteando los charcos como hacíamos cuando éramos niños; en total han sido trece kilómetros de carrera continua con muy buenas sensaciones y muchas gotas resbalando en cascada por mi brillante bola de billar que en poquísimas ocasiones hace la función de cabeza pensante.
domingo, 2 de mayo de 2010
Domingo, 2 de Mayo.
Después de la salida de ayer pensaba que me despertaría más cansado que de costumbre y con la musculatura resentida, pero la verdad es que no ha sido así y esta mañana, a las siete en punto, nada más levantarme de la cama y poner los pies en el suelo ya he sabido que hoy también iba a disfrutar del rodaje que tenía pensado hacer; después de tres kilómetros de subida continua, la distancia que tengo desde la puerta de mi casa hasta la carretera de las Aigues, he seguido por ese camino de tierra que prácticamente bordea la ciudad y a un ritmo alegre pero controlado he completado un total de veintitrés kilómetros en un tiempo de dos horas, que sumando y sumando me deja la semana con un total de ciento once kilómetros, números a los que no había llegado nunca y que por extraño que pueda parecer no me han dejado excesivamente tocado ni agobiado ni estresado mentalmente; yo diría que todo lo contrario; si tuviera que utilizar una sola palabra ésta sería sorpresa; primero porque parece ser que mi cuerpo, y especialmente los músculos de mis piernas, están asimilando bastante bien la cantidad de volumen con las que les estoy castigando, y segundo porque tanto mi estado de ánimo como mi cabeza también parece ser que les va la marcha y en lugar de quejarse y protestar me lo agradecen a su manera dejándome bastante satisfecho y con ganas de seguir.
sábado, 1 de mayo de 2010
Sábado, 1 de Mayo.
Fantástico rodaje de dieciséis kilómetros ésta mañana por la carretera de las Aigues en compañía de Xavier y con una muy buena temperatura en el ambiente y un poco de lluvia primaveral que nos ha mojado lo justo pero no demasiado; me he sentido bien durante toda la salida, pudiendo haber apretado más a la vuelta; por la tarde igual salgo un rato, las piernas me lo piden; parece ser que se han quedado con ganas de más movimiento, como si no hubieran tenido bastante y necesitaran una nueva dosis de ejercicio; sólo hay dos cosas en esta vida a las que nunca les digo que no, a las necesidades y deseos de mi hija y a las necesidades y deseos de mis piernas, y ésta tarde han sido las segundas las que se han llevado la sastisfacción de pedir y ser servidas ya que al final me he acercado de nuevo hasta la carretera de las Aigues, esta vez solo, y con muy buenas sensaciones en todo momento he completado un total de cartorce kilómetros en una hora y quince minutos, que sumados a los de esta mañana dan un total de treinta, que a falta de otros objetivos es lo que estoy buscando ahora, rodar, sumar kilómetros y disfrutar.
Viernes, 30 de Abril.
Son las seis y cuarto de la mañana del sábado; de aquí a unos minutos he quedado con Xavier para salir a rodar unos cuantos kilómetros y mientras espero a que venga a buscarme aprovecho para dejar constancia de la salida que hicimos ayer viernes, a las cinco cuarenta y cinco y por el circuito que ya hemos adoptado como idóneo y perfecto para hacerlo a esas horas de la mañana; en total fueron trece kilómetros de carrera continua con aleatorios cambios de ritmo de uno a tres minutos y las sensaciones buenas; la cosa sigue marchando.
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