Buen entreno el de esta mañana, rodaje de una hora y treinta minutos sintiéndome muy a gusto en todo momento e imprimiendo un ritmo exigente durante la primera hora que no ha hecho más que confirmar mis buenas sensaciones.
El de la foto que aparece en el inicio de cada entrada, expreso deseo de mi señor, es el gran visir Tintoré "Le fou", amo de un país poderoso y corredor popular; el que no se ve soy yo, Manuel Tintoré Maluquer, anteriormente conocido como Manuel Binoy, escriba fariseo de origen humilde que ha sido contratado para narrar sus correrías por este mundo; a su servicio de por vida.
domingo 28 de febrero de 2010
viernes 26 de febrero de 2010
Viernes, 26 de Febrero.
Con la hora y quince minutos de carrera continua que he hecho ésta tarde, y a falta del domingo, que tengo pensado hacer unos veinte kilómetros aproximadamente, doy por terminada una semana en la que he salido a correr cinco días, completando un total de ochenta kilómetros de buenas sensaciones y de entrenos divertidos y apasionantes, y para los amantes de los datos y de los números diré que desde mi recuperación de las costillas hasta el día de hoy han pasado seis semanas, he salido a correr treinta y seis días, he empleado para ello un total de cincuenta y cuatro horas y hasta esta tarde mis piernas han soportado, bastante bien por cierto, quinientos cuarenta kilómetros, siendo la primera vez que preparo una maratón en tan poco tiempo, sin seguir ningún plan específico y haciendo el tipo de entreno que más me apetecía en cada momento, es decir, cuestas, cambios de ritmo y kilometraje, bagaje suficiente que a falta de ocho días me ha dejado bastante a punto y con la confianza necesaria para empezar a pensar que bajar de tres horas veinte es posible, aunque siendo realista pongo los pies en el suelo y si el crono final es de tres horas y veintinueve minutos también estaré igual de contento y de satisfecho porque lo más divertido y apasionante de este deporte, el entreno, la preparación, ya está hecho y ha pasado a mejor vida; la semana que viene poco, pero intenso.
jueves 25 de febrero de 2010
Jueves, 25 de febrero.
Son las diez y media de la noche y antes de irme a dormir me siento ante la pantalla del ordenador para dejar constancia de que el entreno de hoy ha consistido en una hora y veintisiete minutos de carrera continua intercalando cambios de ritmo de diez minutos y sintiéndome fuerte en todo momento; creo que estoy haciendo las cosas bien.
miércoles 24 de febrero de 2010
Miércoles, 24 de Febrero.
Gracias a la perfecta conjunción de los astros, a la correctísima distribución de las estrellas en el cielo y entre otras muchas cosas al buen estado de salud de mis músculos, el entreno que he hecho esta tarde ha consistido en una hora y treinta minutos de carrera continua haciendo la última media hora a un ritmo molto vivacce y molto allegro y terminando molto contento y molto de putísima mamma; la verdad es que hoy he vuelto a disfrutar.
martes 23 de febrero de 2010
Martes, 23 de Febrero.
Cuando llevaba una hora y diecisiete minutos corriendo a un ritmo presto sostenido la prudencia ha hecho acto de presencia en el paseo marítimo, ha cubierto con su manto de sabiduría el cielo todo, ha dejado a oscuras a todo bicho viviente menos a mí, se ha personificado a mi lado en la forma de una mujer alta y morena de mediana edad y atractiva y con un tono de voz entre auroritario y convincente, más bien sugestivo, me ha dicho que después de la paliza que me pegué ayer y el domingo me convendría parar por hoy, irme a casa y descansar y como en todas las ocasiones en las que ha tenido a bien visitarme le he hecho caso, ésta vez no iba a ser menos y agradeciéndole una vez más sus sabios consejos he parado el cronómetro, he dejado de correr y los últimos trescientos metros antes de llegar a la puerta de mi casa los he hecho caminando, no porque me sintiera cansado ni aburrido ni asqueado de seguir corriendo, sino porque en lugar de marcharse la prudencia no se ha ido de mi lado, se ha pegado a mí como una lapa, me ha cogido de la mano, casi me la acariciaba, he sentido escalofríos, una sensación muy extraña y ante mi sorpresa inicial me ha mirado a los ojos y me ha dicho no te dejo porque te conozco y sé que en cuanto me vaya volverás a correr de nuevo y no quiero que lo hagas, tienes que recuperarte, te cuido y te vigilo porque te quiero, se ha esperado en la calle a que subiera las escaleras y desapareciera de su vista y una vez duchado y vestido y cenado y sentado ante la pantalla del ordenador digo y escribo, aún a riesgo de hacerme muy pesado, que un día más he terminado el entreno contento y satisfecho de cómo han respondido mis piernas y mi corazón y especialmente mi cabeza y mi estado de ánimo, órganos vitales y muy importantes para mí ya que sin ellos o con ellos en baja forma o a medio rendimiento pierdo mucho y dejo de quererme y de gustarme y de sentirme feliz y a gusto conmigo mismo y por eso, desde que me despierto por la mañana hasta que me voy a dormir por la noche, todos y cada uno de mis actos van encaminados a mantener la cabeza fría y serena, sin remordimientos de conciencia, y el estado de ánimo al cien por cien de sus posibilidades; ni el dinero, ni el poder, ni el sexo, ni el acopio de información, nada está por encima de la conciencia y del estado de ánimo en mi lista de valores; necesito sentirme bien y estar de acuerdo con el que soy y estas dos premisas, siempre y cuando las tenga en mi poder y disfrute de ellas, son las que me dan la fuerza y la energía necesarias para seguir viviendo con los ojos abiertos y la vista siempre al frente, no es ninguna broma, la salud de mi estado de ánimo ha sido, es y será determinante en mi vida, nunca he ambicionado otra cosa y desde que tengo uso de razón he trabajado, y lo sigo haciendo, para que mi yo sea un yo feliz en el sentido más crítico y exigente de la palabra; acaba de sonar el teléfono y ese timbre ha sido como la campana que anuncia el final del asallto segundos antes de caer a la lona por kao técnico; quiero decir con esto que la breve conversación que hace escasos minutos he mantenido con mi madre a través del teléfono me ha cortado el hilo del discurso que me estaba escribiendo a mí mismo y eso me da pie para poner punto final a esta comedura de coco que me ha salido sin querer y despedirme de vosotros y deciros que si durante uno o dos días veis que no contesto a vuestros comentarios no es porque os haya tachado de mi lista de preferidos en un arranque de ira descontrolada, sino que es por la maldita falta de tiempo; nos leemos.
lunes 22 de febrero de 2010
Lunes, 22 de Febrero.
Hoy he salido a correr a la hora de costumbre (una hora y veintiocho minutos de carrera continua) y la verdad es que ya desde los primeros minutos, nada más poner los pies en el suelo y dar las primeras zancadas, me he sentido muy bien y con muy buenas sensaciones y a fuerza de ser sincero debo decir que ha sido uno de los días en los que más me he divertido corriendo, ha sido como una explosión de fuerza y de potencia combinadas y he tenido la impresión de que no era muy normal el ritmo molto vivacce que le estaba dando a mis piernas teniendo en cuenta que ayer terminé algo cansado después de haber hecho la tirada larga de treinta kilómetros; mientras estaba por la labor iba pensando en que a ese ritmo que llevaba acabaría fundido y agotado y con pocos ánimos para ninguna fiesta, pero lo cierto del caso es que he terminado muy bien, haciendo los estiramientos de rigor y creyendo una vez más que donde estén las ganas de pasárselo bien ya se puede quitar todo lo demás; mañana será otro día.
domingo 21 de febrero de 2010
Domingo, 21 de Febrero.
Los treinta kilómetros que he corrido esta mañana acompañado en todo momento por Ignasi maratón, a una velocidad de crucero de cinco minutos y cinco segundos, me han dejado las dos piernas ligeramente cansadas muscularmente, cosa que por otra parte es bastante normal, y la cabeza y el resto del cuerpo, incluída la esperanza y el estado de ánimo, muy por encima de los niveles normales de satisfacción porque la verdad es que durante todo el recorrido me he sentido de puta madre, para emplear una expresión que no admite ningún género de duda, e incluso a la vuelta y durante los últimos cuatro kilómetros aún hemos hecho un progresivo cambio de ritmo que tanto a Ignasi maratón como a mí nos ha dejado un buen sabor de boca (ya sé que últimamente me repito bastante y por ello pido disculpas) y muy buenas sensaciones de cara a la maratón de Barcelona que dentro de dos semanas nos recibirá, a nosotros y a otros tantos miles de esforzados corredores, con los brazos abiertos y la boca también abierta para engullirnos como si fuéramos dos trozos de manzana que una vez en el interior de su aparato digestivo intentará acabar con nuestra energía y reducirnos a un amasijo de músculos doloridos y respiraciones entrecortadas porque ese es el papel que tiene que jugar toda maratón que se precie de serlo y su finalidad última consiste precisamente en castigarnos lo más duro posible y ponernos a prueba y quitarnos de la cabeza toda nuestra prepotencia y nuestras ilusiones de hacer un buen papel; es una guerra abierta en la que ganará ella, la maratón, o ganaremos nosotros, los corredores; intentará, por todos los medios a su alcance, ponernos en nuestro verdadero sitio y demostrarnos que todos nuestros esfuerzos y sacrificios, todos nuestros entrenos y tantas horas robadas a la familia y al descanso no habrán servido de nada porque ella es la más fuerte, la más dura, la más larga, la más exigente, siempre está ahí, impertérrita, sin moverse, esperándonos, frotándose las manos, saboreando la venganza, soñando con su momento de gloria y esperando pacientemente a que tengamos unos kilómetros de duda y de debilidad para asestarnos su golpe definitivo y sin ninguna contemplación por su parte meternos en el cuerpo el miedo y la desconfianza, los primeros pensamientos negativos, la primera idea de abandonar o de acabar aunque sea arrastrándonos, imagen ésta última que a la maratón es la que más le gusta porque es la demostración clara y fehaciente de su poder sobre nosotros; le encanta vernos sufrir y disfruta y le divierte y se lo pasa en grande cuando llegamos al límite de nuestras fuerzas y nos quedanos sin recursos para seguir manteniendo el ritmo que nos habíamos propuesto desde el mismo momento de la salida; es una jodida sin sentimientos la maratón, una mala puta para decirlo alto y claro de una vez, porque cuanto peor lo pasamos, cuanto más sufrimos y padecemos, cuantos más dolores tenemos y menos esperanzas nos quedan de acabar en el tiempo por el que tanto hemos entrenado, más contenta y cachonda se pone y vernos rotos y destrozados, corriendo ya sin ritmo y braceando sin orden ni concierto, le alimenta el ego, se siente superior y si pudiéramos verla por el ojo de la cerradura y espiarla sin ser descubiertos veríamos cómo se ríe y se burla de nosotros, pero ella no sabe que los corredores estamos hechos de una pasta especial y ese punto de locura que nos caracteriza, esa voluntad de hierro y a prueba de bomba que llevanos dentro y esa fortaleza mental que nos hace superar con creces todas las adversidades que se nos pongan por delante, son precisamente las armas con las que vamos a competir y que se ande con cuidado la maratón porque se lo vamos a poner muy difícil, la vamos a destrozar, la venceremos, nos llevaremos el gato al agua, doblegaremos su resistencia, dejaremos su orgullo y su prepotencia a la altura del betún y al final de los cuarenta y dos kilómetros y los ciento noventa y cinco metros seremos nosotros, los corredores, quienes levantemos los brazos en señal de victoria al cruzar la línea de llegada y quienes nos riamos de la maratón y la miremos con cierto aire de superoridad, pero con todo el respeto y la admiración que se merece una distancia como ella; alea jacta es, la suerte está echada.
viernes 19 de febrero de 2010
Viernes, 19 de Febrero.
A falta de la tirada larga del domingo (25 ó 30 kilómetros, todavía está por determinar) termino la semana bastante satisfecho con los entrenos que he hecho y con la respuesta que ha dado mi cuerpo y mi cabeza a los avatares de la vida y al esfuerzo que he realizado durante estos cinco días en los que he salido a correr siempre con las ganas bien dispuestas, la voluntad a su máximo nivel de funcionamiento y la cabeza clara, despejada y libre de presiones ya que por primera vez en mucho tiempo (y creo que lo voy a adoptar como norma fija en mi práctica diaria) estoy corriendo sin importarme ni el número de kilometros que recorro ni la velocidad a la que hago los rodajes y los cambios de ritmo; por primera vez en mucho tiempo estoy corriendo por el simple placer de correr y la verdad es que la cosa marcha; hoy también me ha salido una hora y quince minutos de carrera continua.
jueves 18 de febrero de 2010
miércoles 17 de febrero de 2010
Miércoles, 17 de Febrero.
Es tarde, mañana tengo que despertarme temprano, me gustaría poder extenderme más, pero mi cuerpo no obedece las órdenes que le manda mi cerebro y se niega a permanecer despierto un minuto más; pondré punto final a esta corta entrada diciendo que hoy he salido a correr a la misma hora que casi todos los días y al final me ha salido un rodaje de una hora y veinticuatro minutos sin cambios de ritmo ésta vez, pero con muchas ganas de haber seguido corriendo durante unos cuantos kilómetros más; he terminnado con buenas sensaciones y sintiéndome muy entero.
martes 16 de febrero de 2010
Martes, 16 de Febrero.
Bueno, pues más de lo mismo; por la mañana y antes de ir a trabajar cuarenta y cinco minutos de bicicleta estática intercalando series de un minuto para hacerlo más ameno y menos aburrido y por la tarde, a las siete en punto, a la hora de costumbre y por el mismo circuito de todos los días, con bastante menos frío que estas últimas semanas, pero con las mismas ganas de sudar y de cansarme y de pasármelo bien corriendo, una hora y veintisiete minutos de carrera continua con los consabidos cambios de ritmo pensados y ejecutados dependiendo en todo momento de mis impulsos y de las sensaciones de mi cuerpo; a veces me pasa que cuando adopto una rutina de entreno me adapto a ella de tal manera y con tanto apego y fidelidad que me cuesta abandonarla e inconscientemente repito ese entreno día tras día durante una semana y otra y eso es lo que me está sucediendo con los cambios de ritmo, me he enganchado a ellos, es como si no supiera entrenar de otra manera, me gustan, me sientan bien y tanto mis piernas como el resto de mi cuerpo parace ser que lo agradecen y no les molesta; todo lo contrario, la verdad es que termino con unas excelentes sensaciones y bastante menos cansado que cuando hago un rodaje de una hora y media manteniendo una velocidad constante y regular; por último y para terminar decir que en el entreno de hoy he tenido la inmensa suerte de estar acompañado por Marina Prat, excampeona de España de maratón y de tantos otros triunfos a lo largo de su carrera deportiva, y de Toni Sánchez, valedor de Marina, liebre de lujo, fiel compañero de entrenos y mejor amigo.
lunes 15 de febrero de 2010
Lunes 15 de Febrero.
El entreno de esta tarde ha sido una repitición casi exacta de los que vengo haciendo últimamente, es decir, una hora y veinte minutos de carrera continua intercalando cambios de ritmo largos, de diez a quince minutos, y cortos, de uno a tres minutos; las sensaciones una vez terminada la sesión han sido buenas y bastante positivas; he corrido bajo una lluvia constante y persistente y aunque he llegado a casa empapado de agua hasta las orejas he disfrutado como un enano porque la verdad es que me encanta correr mientras está lloviendo; es como ir más allá de algo, como sobreponerte a una pequeña dificultad y vencerla, no lo sé, son las once y veinte de la noche y los ojos se me cierran y la cabeza me pide desconectar del día e irme a dormir sin más dilación; le voy a hacer caso, no vaya a ser que se enfade.
domingo 14 de febrero de 2010
Domingo, 14 de Febrero.
Antes de ir a encontrarme con Carles Aguilar y el Indio Ziur, habíamos quedado a las nueve y cuato para hacer una tirada de dos horas como mínimo establecido, he subido a mi ProactionZTX y dándole a los pedales, intercalando series de un minuto, he completado cuarenta minutos de bicicleta estática, lo cual habrá supuesto dar unas cuantas vueltas al comedor de mi casa, pasando por el pasillo varias veces y entrando y saliendo otras cuantas veces en la cocina y en el cuarto de baño y hasta incluso en las habitaciones, haciendo un recorrido estático, nunca mejor dicho, por la vivienda en la que estoy viviendo desde hace doce años, exactamente el tiempo que llevo en Vilanova i La Geltrú después de haber tomado la decisión de abandonar una gran ciudad como Barcelona buscando menos gente y menos aglomeración, más tranquilidad y más calidad de vida y huyendo como perro escaldado de la sensación de estar ahogándome en medio de una selva de cemento y de hormigón armado donde ver el cielo o simplemente hablar con alguien sin levantar sospechas es materialmente imposible; decisión que por otra parte no me arrepiento de haber tomado y hoy por hoy no creo que pudiera volver atrás; así las cosas, caliente, con los músculos de las piernas en plena ebullición y con ganas de rodar, a la hora prevista he ido al encuentro de Carles Aguilar y del Indio Ziur y después de saludarnos y comprobar que seguíamos siendo los mismos de siempre hemos empezado a correr adoptando ya desde el principio un ritmo en el que nos hemos encontrado cómodos y poco a poco entrando en calor y quitándonos el frío de encima hemos hecho un total de veintidós kilómetros que personalmente me han dejado un buen sabor de boca y me han demostrado que los entrenos de las últimas semanas han puesto a mi cuerpo en perfectas condiciones aunque debo confesar, es una intuición, que todavía me falta un poco bastante para estar al cien por cien y poder encarar la maratón de Barcelona con alegría y tirando cohetes como un loco de los petardos; por lo que respecta al resto del día hasta este mismo momento darle un nueve, en una escala de uno al diez, a mi estado de ánimo y a mis ganas de seguir viviendo.
viernes 12 de febrero de 2010
Viernes, 12 de Febrero.
No es que me sienta en la obligación de daros una explicación al respecto, pero si ayer fui tan parco en palabras a la hora de escribir mi entrada se debió, principalmente, a dos razones; la primera porque la cita nocturna que tenía concertada con una de las mujeres más bellas y atractivas de este planeta (Airemi) se truncó por culpa de un malentendido y a consecuencia de ello tuvo lugar una acalorada discusión que dió al traste con la promesa de una noche llena de amor sincero y pasión descontrolada bajo el cielo de los besos y las caricias de los encuentros más deseados; todo lo cual reconozco que me dejó bastante tocado anímicamente y algo preocupado porque soy una persona a la que no le gusta nada discutir y cualquier discusión con tintes subidos de tono me afecta y me deja ligeramente mustio, callado y sin ganas de muchas fiestas; la segunda razón de mi parquedad de ayer fue el cansancio; depués de la hora y veinte minutos de carrera continua c0n sucesivos cambios de ritmo cortos (de treinta segundos a un minuto y medio) terminé materialmente muerto y destrozado, muy cansado y con un solo pensamiento en la cabeza: dormir. Hoy el día ha estado mejor. Las consecuencias de mi discusión con Airemi apenas han existido y como dos buenos amantes que somos hemos hecho las paces besándonos como dos poseídos y nuestra relación vuelve a estar en los cauces de la normalidad y del buen rollo. El entreno de hoy, que es de lo que se trata, ha consistido en lo siguiente: por la mañana y antes de ir a trabajar cuarenta minutos montado y pedaleando encima de mi Proaction ZTX, y ya por la tarde, con un frío de cojones (perdonar la expresión pero es así) una hora y veinte minutos de carrera continua con cambios de ritmo largos de cinco a diez minutos, sintiéndome muy bien y con buenas sensaciones y algo más animado y optimista de cara a mi participación en la maratón de Barcelona.
jueves 11 de febrero de 2010
Jueves, 11 de Febrero.
Una hora y veinte minutos de carrera continua con sucesivos cambios de ritmo.
miércoles 10 de febrero de 2010
Miércoles, 10 de Febrero.
Hoy he llegado tarde a casa porque la reunión personal que he mantenido esta mañana con el presidente del Fondo monetario internacional, en el pabellón Jota de la sede de las Naciones Unidas, se ha alargado más de lo que yo hubiera deseado y a la tripulación de mi helicóptero privado, un capitán y un ingeniero de vuelo, les ha sobrevenido una infección estomacal de pronóstico reservado y esa circunstancia ha impedido poner en funcionamiento la nave y en contra de mi costumbre no he tenido más remedio que utilizar un medio de transporte más público y más lento, el avión; la consecuencia de todo esto ha sido que cuando he llegado a casa ya eran las nueve y cuarto de la noche y la verdad es que me ha dado pereza salir a correr y en lugar de ponerme las zapas y vestirme para la ocasión he hecho una hora y diez minutos de bicicleta estática, que si bien no te proporciona las mismas alegrías que la carrera a pie, al menos sudas, te mueves, regeneras la sangre de tu organismo, das un poco de vidilla a tus músculos y te vas a dormir con la sensación de que al final del día has hecho algo útil y de provecho.
martes 9 de febrero de 2010
Martes, 9 de Febrero.
Cuarenta minutos de bicicleta estática por la mañana mientras en la pequeña pantalla del televisor un hombre del tiempo que no había visto nunca anunciaba descenso gradual de las temperaturas en toda la península ibérica a partir del jueves y ya por la tarde una hora y quince minutos de carrera continua incluídas diez subidas a la ermita de San Cristóbal y algún que otro cambio de ritmo con la sorpresa final de que mis buenas sensaciones al terminar los entrenos siguen siendo altamente satisfactorias, aunque hoy reconozco que he empezado a correr ligeramente cargado de piernas, pero después de los primeros kilómetros me he ido entonando poco a poco hasta alcanzar un ritmo de rodaje allegro ma non tropo, alegre pero no demasiado, que ha conseguido que sudara abundantemente a pesar de los cinco grados de temperatura que había en el paseo marítino y sintiera que realmente me estaba saliendo un entreno de cierta calidad y algo exigente, cosa ésta última que de un tiempo a esta parte busco y persigo que así sea y huyo de los circuitos fáciles y de los rodajes cansinos y monótonos y busco cuestas y cambios de ritmos y dificultades varias no porque me haya apuntado al abecé del masoquisno runeril, sino porque el cuerpo así me lo pide y entre otras cosas estoy aquí en este mundo y he nacido donde he nacido para darle gusto y hacerle caso en todos aquellas peticiones que quiera hacerme; es mi cuerpo y por el momento sólo tengo uno, así que hay que contentarle, satisfacer todos sus deseos y vigilar que no se enfade conmigo y me deje en la estacada; es mi cuerpo y si le apetece subidas le daré subidas y si lo que le va son cambios de ritmo le daré cambios de ritmo largos y cortos hasta que se harte de ellos y cansado y aburrido acabe rogándome rodajes tranquilos y monocordes y entonces le daré rodajes tranquilos y monocordes y así es la vida, hay que hacer lo que a uno le apetece en cada momento, siempre fiel a sus principios y a la voz de su conciencia, sin tener en cuenta la reacción que nuestros actos pueda tener en los demás; no podemos contentar a todo el mundo, no debemos vivir pendientes de la opinión de los demás, no hace falta que esos demás nos den su aplauso ni su aprobación para que podamos pensar y hacer lo que creemos que tenemos que hacer en cada momento; somos libres y como tales es nuestro deber vivir la vida sin ataduras morales ni culturales ni de ningún otro tipo; hay que joderse si hemos de reprimir nuestros impulsos más hondos y sinceros y dejarlos ocultos sólo por el miedo a que esos demás los vean y los puedan juzgar; hay que joderse si no podemos decir y expresar lo que pensamos y lo que sentimos sólo por el temor al qué dirán y pensarán de nosotros; hay que joderse y tener paciencia con tantas mentalidades cerradas a cal y a canto y dominadas por prejuicios que uno creía que ya no existían y estaban olvidados y enterrados en la noche de los tiempos.
lunes 8 de febrero de 2010
Lunes, 8 de Febrero.
Concretando quedada bloguera en Barcelona para el día 6 de Marzo. Podemos hacer dos cosas; o bien nos encontramos todos, a la hora todavía por determinar, a la entrada del pabellón donde se recogen los dorsales, o bien, teniendo en cuenta que el restaurante donde trabajo es un self service y no cerramos al mediodía, marcamos un horario, por ejemplo, de una a cuatro, para que cada uno vaya cuando pueda y una vez allí nos vamos reuniendo; aviso, es un restaurante vegetariano, se puede comer de todo menos carne y pescado; creo que un buen plato de pasta integral será idóneo teniendo en cuenta lo que nos esperará el día siguiente; por si nos decidimos por la segunda opción os dejo la dirección: Self service Naturista, calle Santa Ana, número 17; no tiene pérdida, está situado en una de las calles más céntricas y concurridas de la ciudad, bajando por las Ramblas la primera a la izquierda; de vosotros depende, la mayoría decidirá. Pasemos al entreno de hoy; por la mañana, y antes de ir a trabajar, cuarenta y cinco minutos de bicicleta, la estática, la que no se mueve de sitio por mucho que le des a los pedales, haciendo series de un minuto hasta completar los cuarenta y cinco; por la tarde, a la hora de costumbre, lloviendo, pero sin hacer demasiado frío, he salido a correr con ganas y no excesivamente cansado después de la salida de ayer y a lo tonto a lo tonto, casi sin darme cuenta, me ha salido una hora y veintidós minutos de carrera continua y la verdad es que me ha sentado muy bien, me he sentido con fuerza en las piernas y he disfrutado como un loco mojándome como un pollo, empapándome de agua hasta las orejas y sin encontrarme a ningún otro runner en el paseo marítimo cuando lo más normal es que a esas horas de la tarde, las siete, esté bastante concurrido de corredores y corredoras que al igual que yo aman y dependen de este deporte como del aire que respiramos; será que han leído mi entrada del otro día en la que hablaba de la soledad y de lo mucho que me gusta correr solo, y en un acto de respeto habrán decidido quedarse en casa y no salir para darme gusto y ponerme contento y lo cierto es que de una manera o de otra lo han conseguido.
domingo 7 de febrero de 2010
Domingo, 7 de Febrero.
Me despierto a las cinco y media de la mañana por inercia, por la fuerza de la costumbre, porque ya hace unos cuantos años que lo vengo haciendo así y porque mi organismo ya está acostumbrado a ello y no protesta y no se queja y hasta incluso lo acepta de muy buena gana y con una sonrisa en los labios, como si eso de madrugar fuera más una bendición o un premio que un castigo en sí mismo, y una vez he abierto los ojos y he puesto los pies en el suelo me he entretenido haciendo cosas por casa hasta las siete menos cuarto, momento en el que he decidido ponerme las zapas y salir a correr solo por el paseo marítimo, haciendo un total de trece kilómetros en una hora y cinco minutos y a las ocho en punto he ido al encuentro de los compañeros de AtletesVng que habían quedado citados en el parquing del hospital, y con tres de ellos, Carles Aguilar, Ignasi Maratón y Munta, he hecho quince kilómetros más y al final me ha salido un total de veintiocho kilómetros a una media de cinco minutos el kilómetro, cosa que por otra parte me ha dejado un poco cansado, pero contento y animado y más convencido de participar en la próxima maratón de Barcelona aunque el mes que he estado parado y el poco entreno que llevo en las piernas puede pasarme factura y tal vez me haga sufrir más de la cuenta; no llevo ninguna estrategia en la cabeza y tampoco voy a intentar ninguna marca determinada; simplemente saldré a correrla y a disfrutarla y a ver qué pasa y cómo responde mi cuerpo serrano.
viernes 5 de febrero de 2010
Viernes, 5 de Febrero.
Bueno, pues otro entreno de una hora y treinta minutos con cambios de ritmo intercalados, me gusta esta modalidad, mejor que la de correr seguido a la misma velocidad durante todos esos minutos, me aburre la monotonía y a veces se me hace pesado y me entran ganas de recortar el tiempo e irme a casa; de esta otra forma, apretando y frenando según las ganas y los impulsos que recibo de no sé dónde, parace ser que el tiempo pasa más rápido y todo se hace más llevadero, no lo sé, tal vez estoy entrando en una etapa de mi vida en la que me gusta correr solo y estar solo mientras corro, sin tener que hablar con nadie, sin tener que escuchar a nadie, sin tener que estar pendiente de nadie, no porque me molesten las voces ni la presencia de los demás, sino simplemente porque algo en lo más hondo de mí mismo me empuja a querer estar solo mientras corro y también cuando no estoy corriendo; hay momentos en que la soledad no impuesta, la soledad decidida libremente, se convierte en una necesidad, en algo que no puedes evitar y lo deseas y lo buscas y de una manera u otra evitas a los amigos que te llaman para ir a correr con ellos y les dices que no y sales solo y te gusta estar solo y te abrigas y te abrazas a esa soledad y disfrutas de ella y te sientes muy libre y muy a gusto contigo mismo porque ahí no hay nadie más que tú y tu silencio, no hay palabras, no hay nadie a tu lado, estás solo, pero no te sientes solo, que son dos cosas muy diferentes, y disfrutas de la posibilidad de no tener que hablar, de no tener que contestar a las preguntas de nadie, de no tener que escuchar las voces de los demás, estás solo y no tienes que dar explicaciones de lo que haces ni de lo que dejas de hacer, no tienes que demostrar nada a nadie, estás solo y eres libre, sin ninguna atadura, sin ninguna obligación, sin ningún compromiso social que te obligue a decir o hacer cosas que no tenías pensado decir o hacer, correr solo es la máxima expresión de la libertad, nadie que no seas tú controla tus ritmos, puedes escoger el circuito que te apetezca en ese momento sin esperar el beneplácito de los que te acompañan, decides el tipo de entreno que quieres hacer sin tener que cambiarlo poque la mayoría decide otro diferente, corres solo y si te quieres parar unos minutos para contemplar una puesta de sol espectacular te paras y nadie se ve en la obligación de esperarte porque estás solo y eres libre y en esos momentos no dependes de nadie y nadie depende de tí , la soledad de un hombre, o de una mujer, que corre solo por un camino o por una carretera solitaria a las ocho de la mañana de un domingo cualquiera te brinda la genial y única posibilidad de estar totalmente a solas con tus miserias y tus grandezas y tus pensamientos son tan tuyos, tan honda y profundamente tuyos, que casi puedes tocarlos con la mano y sentir cómo se mueven dentro de tu cabeza; reconozco que en el fondo siempre he sido un solitario empedernido y en este momento de mi vida necesito más que nunca seguir sintiéndome un solitario; correr solo es para mí la máxima expresión, la actividad humana que expresa con mayor exactitud lo que es la soledad con mayúsculas, ese estado de ánimo y de la mente que por muchas palabras que utilice nunca podré definir en toda su magnitud, hay que sentirla y vivirla, no hay más, voy a parar de escribir porque si no pongo freno a mis dedos y a mi cabeza os voy a perder y vais a dejar de visitarme por plasta y pesado y eso no me gustaría; es inútil, siempre me digo que sólo me limitaré a dejar constancia de los entrenos que hago y al final acabo liándome la manta a la cabeza; una vez más os pido disculpas; alguien puede pensar: pues que no escriba, y tendrá razón, pero !qué le vamos a hacer! Lo necesito y me gusta compartirlo, hasta que dure.
jueves 4 de febrero de 2010
Jueves, 4 de Febrero.
Después de un martes y un miércoles intensos y exigentes en cuanto a números de kilómetros y a ritmos de crucero, hoy he salido a correr a la misma hora de casi todos los días y han sido suficientes las primeras cuatro zancadas para que mi cuerpo me lanzara el freno y con esa prudencia que siempre le ha caracterizado me dijera no te lanzes, Manuel Binoy, no te lanzes, me cago en la ostia, vamos a ir tranquilos, joder, que estos dos últimos días has abusado de mí sin piedad y los años no perdonan y al final , más tarde o más temprano, acaban presentándote la factura bajo la forma de una lesión nunca deseada y entonces sí que la hemos cagado, anda, tira para el paseo marítimo, pon las piernas en movimiento y domina tus ansias de salir volando que hoy vamos a hacer un rodaje regenerativo de sensenta minutos, una horita corriendo en plan muy tranquilo, contemplando el paisaje y escuchando las olas del mar al llegar a la orilla y después a casa, una ducha, algo para cenar y a dormir, si es que te lo tengo dicho, tienes que hacerme caso cuando te hablo, no te digo las cosas con ningún afán de hacerte la puñeta, todo lo contrario, nada más alejado de mis buenas intenciones, en el fondo te aprecio y si te digo lo que te digo es por tu bien, porque en la mayoría de las decisiones que tomas te equivocas y eso me duele y hace que me sienta mal, no puedes ir por el mundo creyendo que todos tienen la misma escala de valores que tú, no puedes ir por el mundo convencido de que la honestidad y la honradez son importantes y que hay que defenderlas a toda costa, no puedes ir por el mundo abriendo tan alegremente tu corazón y tus pensamientos, no puedes estrecharle la mano ni ofrecerle tu amistad al primer desconocido que pase por la calle, no puedes prestar ni tu apoyo ni tu hombro al que no conoces, tienes que ser reservado, desconfiado, pensar que todo el mundo está en contra tuya y que en cualquier momento te van a hacer una putada, has de ser más rápido que ellos, más listo, más vivo, más guapo, más rico, tienes que adelantarte a ellos y pegarles primero, no darles la oportunidad de que te hagan daño a tí, este mundo en el que vivimos es una jungla y las personas como tú carne de cañón, lo siento, pero es así, ya no se lleva tu estilo, tu forma de ser y de pensar está absoleta, finita, acabada y pasada de moda, eres lo más parecido a un fosil, hoy en día nadie habla y nadie piensa como tú, eres como una fotografía en blanco y negro, algo que existió algún día, pero que ya nadie valora, no puedes ir por la vida escribendo entradas tan largas, explicando cosas que a nadie le interesa, tus comeduras de coco te las comes tú solo, anda, Manuel Binoy, sigue corriendo que nos faltan veinte minutos para terminar, que me tienes contento, joder; éste ha sido el entreno de hoy, sesenta minutos de rodaje regenerativo.
miércoles 3 de febrero de 2010
Miércoles, 3 de Febrero.
Primero el entreno de hoy, después una propuesta dirigida a todos aquellos amigos blogueros que tengan pensado participar en la maratón de Barcelona y luego lo que salga. El entreno de hoy: una hora y treinta minutos de carrera continua con constantes cambios de ritmo, entre treinta segundos y un minuto y medio aproximadamente, realizados a buen ritmo y totalmente a la ligera, sin orden ni concierto, tal como me venía en gana, por sensaciones, por impulsos, por golpes de valentía, divisaba una farola a lo lejos y me decía hasta allá voy apretando, un coche de color blanco aparcado unos metros más adelante y me decía hasta allá voy apretando, una mujer paseando a su supuesto perro y me decía cuando llegue a su altura empiezo a apretar, una palmera ligeramente inclinada por la fuerza del viento y me decía apretaré desde aquí hasta llegar a la siguiente palmera ligeramente inclinada por la fuerza del viento, una recta y me decía cuando llegue a la mitad dejaré de apretar, una cuesta y me decía la subiré apretando y cuando termine de bajarla apretaré de nuevo hasta llegar al segundo banco donde está sentada aquella pareja que se divisa a lo lejos; en una palabra, un buen entreno variado y entretenido con el que he disfrutado y en el que me he sentido muy a gusto y con muy buenas sensaciones y mejores perspectivas de cara al futuro más inmediato. Ahora la propuesta dirigida a todos aquellos amigos blogueros que tengan pensado participar en la maratón de Barcelona: En uno de esos momentos de inspiración que a veces nos vienen a visitar sin saber muy bien por qué, se me ha ocurrido pensar que el día anterior a la maratón, es decir, el sábado, podríamos encontrarnos en un sitio concreto con el fin de conocernos personalmente, darnos un apretón de manos y en lugar de desearnos suerte a través de los blogs como solemos hacerlo habitualmente, poder hacerlo en persona y físicamente; teniendo en cuenta que el restaurante en el que trabajo se encuentra en el centro mismo de la ciudad, bajando por las Ramblas la primera a la izquierda, creo que sería un buen sitio para sellar el histórico encuentro; la propuesta está lanzada, se admiten negativas, objeciones u otras consideraciones al respecto.
martes 2 de febrero de 2010
Martes, 2 de Febrero.
Después de haber pasado un día en el que he llegado a dudar incluso hasta de mi propio talante de buena persona, ésta tarde, a las siete en punto, como viene siendo preceptivo en esta parte del mundo, he salido a correr sin ninguna idea preconcebida en la cabeza y al final, decidiendo sobre la marcha, me ha salid0 un tiempo de una hora y veinticuatro minutos de carrera continua, intercalando cinco cambios de ritmo de diez minutos cada uno y después de diez minutos de rodaje lento para recuperarme del esfuerzo he terminado el entreno ligeramente cansado, empapado de sudor a pesar del intenso frío que hacía, pero muy contento y de nuevo animado depués del día de ayer, lunes, en el que no pude salir a correr por motivos que ahora no vienen al caso y esa circunstancia ha sido la culpable de que esta mañana me haya despertado de mal humor y con muy malas sensaciones; mal humor y malas sensaciones que inmediatamente después del entreno de hoy han dado paso a un estado de euforia controlada y a una muy buena sintonía entre el que soy y el mundo que me rodea, es decir, ahora mismo, mientras escribo estas palabras, a las once menos diez de la noche, me siento como si estuviera sentado en lo más alto del universo, es decir, de coña, en paz conmigo mismo y convencido de que cuando me vaya a dormir y cierre los ojos no los volveré a abrir hasta las cinco y media de la mañana, hora en la que la alarma del despertador me anunciará el inicio de un nuevo día y la posibilidad de un nuevo entreno por la tarde.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)