miércoles 30 de septiembre de 2009

Miércoles, 30 de Septiembre

Por imperativos familiares no he tenido más remedio que descansar; me ha ido bien.

martes 29 de septiembre de 2009

Martes, 29 de Septiembre

Siguiendo con la nomenclatura utilizada en los tempos sinfónicos, hoy me ha salido un rodaje allegro ma non tropo, es decir, alegre pero no demasiado, de una hora y treinta y dos minutos, intercalando cambios de ritmo de dos minutos; al final bien, contento, satisfecho del resultado final y abrumado, casi avergonzado, por el buen rollo y la generosidad de los comentarios que me escribís; sinceramente creo que no me los merezco; como todos, me limito a expresar lo que siento, nada más; de todas maneras os agradezco vuestro seguimiento y el hecho de que esteís ahí.

Lunes, 28 de Septiembre

Esta mañana me he despertado como si en cincuenta y dos años de vida no hubiera corrrido un solo kilómetro, tan relajado muscularmente que he tenido que mirarme dos veces en el espejo para tener la certeza de que yo era yo y no cualquier otro y mis piernas eran las mías; ha sido como si durante todo el día hubiera estado pisando un suelo de algodón, tan ágil y liviano me he sentido mientras estaba trabajando que en algún momento he tenido la sensación de que no me costaría ningún esfuerzo ponerme a volar; por la tarde, a última hora, cuando he llegado a casa, no he desaprovechado la ocasión y he salido a correr; al final he hecho una hora y treinta y ocho minutos de carrera continua a un ritmo allegro molto vivache, es decir, mantenido y constante, regular y bastante marchoso.

domingo 27 de septiembre de 2009

Domingo, 27 de Septiembre

Experiencias de un corredor novato, Carles Aguilar y el indio Ziur, inseparables compañeros de rodaje los domingos por la mañana, hoy me han dejado solo, tirado como una colilla maloliente, apartado como si fuera un residuo orgánico, una bolsa de basura negra y arrugada, un trasto viejo que ya ha cumplido con su utilidad inicial, una mesa sólo con dos patas y una de ellas partida por la mitad, una silla sin asiento, un mueble que ya no sirve para nada, un aparato de televisión que no funciona, una pantalla de ordenador que no hay manera humana de encenderla, esas cosas que se tienen y cuando ya no sirven se tiran sin ningún miramiento, sin ninguna clase de remordimiento en la conciencia y así es como me han dejado, perdido por esas carreteras de dios, abandonado a mi propia suerte e indefenso ante los muchos peligros que acechan constantemente en cualquier esquina, perros rabiosos en su mayoría que llenos de mala leche y armados con poderosos dientes nunca sabes de dónde te pueden salir y cuándo te van a saltar a la yugular; los dos primeros, en lugar de mi compañía, han preferido participar en una carrera de diez kilómetros que se celebraba hoy en la localidad cercana del Prat del Llobregat; el indio Ziur hace cuatro días que nota una cierta molestia en los isquiotibiales de la pierna derecha y en lugar de correr a mi lado y disfrutar de mí prefiere descansar y esperar a que esa sobrecarga muscular remita y le permita reanudar los entrenos con mayor seguridad; al principio, cuando me he despertado y he saltado de la cama reconozco que me he sentido desamparado y mi primera inención ha sido no salir a correr y quedarme todo el día en casa maldiciendo mi mala suerte y echándoles en cara lo que me han hecho, entre otras cosas, porque yo no habría sido capaz de cometer tan impunemente una traición semejante; a media mañana, a eso de las diez, ya repuesto de la bofetada moral y pensando que más vale trotar solo que mal acompañado, he salido a rodar en plan tranquilo y al final, hoy no quería cargarme de kilómetros, me ha salido una hora y veinte minutos de placer y disfrute solitario con muy buenas sensaciones tanto en las piernas como en la cabeza y en el corazón herido.

viernes 25 de septiembre de 2009

Viernes, 25 de Septiembre

Después de haber leído los comentarios a mi entrada de ayer (comentarios que agradezco y respeto un montón y me llenan de una extraña y agradable felicidad) no he tenido más remedio que atarme las dos piernas a la pata de una mesa, reprimir mis ansias de salir corriendo, reducir a su minima expresión la euforia que estoy viviendo y una vez quieto y parado recapacitar un poco, hacer un ligero examen de conciencia y admitir la posibilidad de que tal vez me estoy pasando con los entrenos y con el número de kilómetros que estoy haciendo a la semana; la verdad es que no quiero batir ningún récord, no pretendo llevar a cabo ninguna machada, nada más lejos de mi intención sobresalir por encima de nadie, incluso mi participación en la maratón de San Sebastián, o en cualquier otra, queda momentáneamente aparcada por transitorios problemas económicos; con esto quiero decir que hoy por hoy no me estoy preparando para ninguna prueba en concreto y si salgo a correr cada día, menos lo sábados, y doblo los días que tengo fiesta, no lo hago con ningún objetivo ni a corto ni a largo plazo y tampoco lo hago, eso menos todavía, buscando el posible aplauso y la posible admiración de los demás; ese tipo de cosas las encuentro estúpidas, propias de seres descerebrados y prepotentes, y nunca, eso sí que puedo decirlo con toda la seguridad del mundo, comulgaré con ellas; si salgo a correr y hago los kilómetros que hago, aunque no esté preparando nada, es, primero, porque el cuerpo que me ha tocado habitar me lo permite y después, sencillamente, porque me gusta, porque disfruto, porque me lo paso en grande, porque me hace sentir bien, porque me ayuda a conocerme a mí mismo, porque me pone en contacto con facetas de mi personalidad que desconocía, porque me hace ser mejor persona con respecto a los demás y por otras muchas cosas que no escribo porque ya se saben y todos, cada uno a su manera, las tenemos muy presentes; resumiendo, y para no enrollarme más, corro porque corro y hago kilómetros porque tiene un mucho de encanto y de magia el hecho de empezar a correr y tener la suerte y la posibilidad de no tener que parar nunca; hasta aquí la reflexión, por llamarlo de alguna manera; por cierto, el entreno de hoy ha consistido en una hora y diez minutos de rodaje tranquilo y suave. Mañana será otro día. Buenas noches y muchas gracias a todos, vuestros comentarios me ayudan a seguir en pie. Y no es una frase hecha, es una verdad como un templo.

jueves 24 de septiembre de 2009

Jueves, 24 de Septiembre

Aprovechando que hoy ha sido fiesta en la ciudad de Barcelona, ésta mañana no he trabajado y después de dejar a mi hija en el colegio me he cambiado de ropa y he salido a correr con la idea de hacer dieciseís kilómetros de carrera continua y al final es lo que me ha salido, un buen rodaje y buenas sensaciones; por la tarde, como viene siendo habitual los jueves de cada semana, acompañado de Experiencias de un corredor novato y de Carles Aguilar, hemos hecho quince kilómetros repartidos entre calentamiento, cambios de ritmos progresivos y enfriamiento; a las once menos cinco de la noche, minutos antes de irme a dormir, me encuentro bien y bastante satisfecho de cómo ha transcurrido el día.

martes 22 de septiembre de 2009

Martes, 22 de Septiembre

Una hora y veinte minutos de carrera continua amenizada con quince cambios de ritmo de un minuto, bien; acompañado de Toni sánchez y de Xavier, bien; tarde soleada y cielo limpio, bien; buenas sensaciones y contento de estar vivo, bien;

lunes 21 de septiembre de 2009

Lunes, 21 de Septiembre

(Mientras estaba en el tren, camino de casa, después de trabajar.) Primero ha sido la pereza, después el sueño, la desidia, el abandono, el cansancio, la cabeza apoyada en la ventana, el sol dándome en la cara, lo ojos medio cerrados, la cabeza anestesiada, las manos cruzadas sobre la entrepierna, una señora de mediana edad (sentada enfrente de mí) que no dejaba de mirarme, un señor con gafas y el pelo blanco (sentado a mi lado) leyendo un libro con las tapas amarillas, un ligero desánimo subiéndome por las paredes del alma y haciéndose cada vez vez más grande e insoportable, he pensado: hoy no voy a correr, desisto, no pasará nada, el mundo no se moverá de sitio, claudico, descanso y paso, mañana será otro día, total llevo un buen bagaje de kilómetros, un colchón muy cómodo, no me hacen falta los de hoy, puedo pasar perfectamente sin ellos, aprovecharé para hacer otras cosas que tenía que haber hecho hace mucho tiempo, mi vida no depende de unos metros de menos, lo tengo decidido: hoy no corro, tampoco es tan importante, a través de los altavoces una voz femenina y metálica nos avisa de que hemos llegado a la estación de Vilanova i La Geltrú, bajo del tren habiéndome quitado ya de la cabeza la idea de ir a entrenar, contento y satisfecho por haber tomado una decisión tan difícil, llego ante la puerta de mi casa, saco la llave del bolsillo derecho del pantalón, la introduzco en la cerradura, giro a la derecha, abro y empujo, subo veinte escalones, abro y empujo otra puerta y nada más entrar lo primero que hago es cambiarme y salir a correr y volver una hora y treinta y tres minutos después, completamente sudado y feliz.

domingo 20 de septiembre de 2009

Domingo, 20 de Septiembre

El haber ido a Lloret de Mar este fin de semana con mi hija me ha permitido cambiar el escenario habitual de los entrenos, pisar otro asfalto, contemplar otro paisaje, escuchar otros sonidos, mirar otras nubes diferentes en el cielo, sentir otras sensaciones, escapar (por dos días) de la maravillosa rutina adquirida a lo largo de muchas semanas, meses y años y una hora y media después de un frugal desayuno en el hotel Surf-Mar he dejado a mi hija bañándose en la piscina, una de las cosas que más le gustan en esta vida, y he salido a correr en dirección a Tossa de Mar y ya desde los primeros metros he cogido una velocidad de crucero que debía rondar los cinco minutos por kilómetro y sintiéndome fuerte y con ganas, entero por dentro y por fuera, aumentando el ritmo a medida que me iba calentando, al final, pensando más en mi hija que en mí, sólo me han salido diecisiete kilómetros muy buenos y de cierta calidad y he terminado contento pero con la sensación de que a mis piernas les han faltado unos cuantos kilómetros de más, pero bueno, todo se andará.

viernes 18 de septiembre de 2009

Viernes, 18 de Septiembre

Buen entreno el de éste viernes; después de las series de ayer no las tenía todas conmigo; mi intención era hacer un rodaje tranquilo y suave (una hora y diez minutos como mucho) para no cargar demasiado la musculatura de las piernas, pero una vez más mi cuerpo se ha desatendido del resto de mi yo, se ha pasado por los huevos las órdenes que le estaba transmitiendo mi cerebro y al final, creyéndose la reencarnación de superman, erigiéndose en rey y señor del mundo y de la vida, me ha hecho recorrer veinticinco kilómetros (bastantes más de los que tenía programados en mi cabeza) y en lugar de enfadarme con él y de mandarle a freir espárragos o cualquier otra clase de alimento no he tenido más remedio que rendirme a la evidencia y darle las gracias porque la verdad es que me han sentado (los veinticinco kilómetros) de puta madre y he terminado muy bien y a un ritmo bastante alegre, tal vez menos cansado que si hubiera corrido la hora y diez minutos que mi cerebro había previsto para mí antes de salir de casa.

jueves 17 de septiembre de 2009

Jueves, 17 de Septiembre

Por la mañana sesenta minutos de bicicleta y por la tarde ocho series de ochocientos metros con Experiencias de un corredor novato y con Carles Aguilar en la población cercana de Cubelles, buenas sensaciones, ritmos altos y al final del entreno, una vez más, satisfacción por el trabajo bien hecho y fundadas esperanzas de cara a las respectivas maratones que tenemos previstas hacer; los planes de entrenamiento, poco a poco, van dando sus frutos y abren puertas al optimismo.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Miércoles, 16 de Septiembre

Esta mañana, a las ocho, recién llegado de Estados Unidos, el indio Ziur me llama por teléfono y después de preguntarme cómo me van las cosas y de responderle que bien me dice que va a salir a correr, le digo que yo también, quedamos a las nueve y media en la puerta de su casa y adoptando ya desde los primeros minutos un ritmo tranquilo y muy conservador ponemos nuestros pies en dirección a Sitges y hablando de todo un poco, explicándome con todo lujo de detalles lo que ha hecho y lo que ha dejado de hacer en Washington, casi sin darnos cuenta y en una mañana muy soleada, hemos completado un recorrido de unos quince kilómetros más o menos; ha sido una tranquila y balsámica salida que teniendo em cuenta la cantidad de kilómetros que llevo encima me ha resultado altamente beneficiosa y relajante; sólo destacar que en los últimos quinientos metros alguien que no debe quererme mucho ha puesto una piedra de más en mi camino, colocada de tal manera y con tan mala leche que me ha hecho tropezar con ella y sin poder mantener el equilibrio, a pesar de todos mis esfuerzos por mantenerme en pie, al final no he podido evitar el caerme al suelo cuan largo soy y una vez recuperado del susto inicial me he levantado con todo el costado derecho de mi cuerpo arañado y rayado, nada grave, nada que me impida seguir respirando, nada que me impida seguir formando parte de este mundo, nada que me impida salir a correr mañana, todo ha quedado en un desliz momentáneo, en un atentado fustrado y abortado por el destino que me quiere y me protege y cuida de mí.

martes 15 de septiembre de 2009

Martes, 15 de Septiembre

Gracias a la desinteresada generosidad de mis jefes-amigos-compañeros, que me han ofrecido la posibilidad de hacer una semana de vacaciones, las primeras que tengo este año, hoy, tal vez, posiblemente, lo más seguro, borracho de euforia, dejándome llevar por el buen estado de forma en el que creo estar, he cometido una tontería, un acto de imprudencia, algo que no había hecho nunca y que según todos los manuales al uso no es nada recomendable hacer, sí, he doblado, haciendo quince kilómetros por la mañana, acompañado de Carles Aguilar, y trece por la tarde, acompañado de Toni Sánchez; espero y deseo y se lo pido y se lo ruego a los hados de la buena suerte que éste exceso cometido no me pase factura bajo la forma de futuras lesiones o sobrecargas musculares. Por el momento, me llevo la mano a la cabeza y toco madera, parece ser que el doble entreno me ha sentado bien.

lunes 14 de septiembre de 2009

Lunes, 14 de Septiembre

Una hora y treinta y dos minutos de carrera continua, aproximadamente diecisiete kilómetros, bien.

domingo 13 de septiembre de 2009

Domingo, 13 de Septiembre

Después de haber hecho seis kilómetros en solitario, de nuevo un domingo más me reúno a las ocho en punto de la mañana con Experiencias de un corredor novato y con Carles Aguilar en el sitio de costumbre (enfrente de la churrería de Las roquetas) con la intención de correr veinte kilómetros en progresión; hace una mañana estupenda, el color del cielo es fantástico, el piso está en inmejorables condiciones, el asfalto es mi mejor aliado, lo quiero con locura y lo adoro, me gusta que sea nuevo y que no huela mucho, los tres nos encontramos bien, estamos animados, con cara de sueño todavía pero con ganas de correr, los entrenos respectivos nos están sentando de maravilla, los vamos asimilando poco a poco y en su justa medida, se respira satisfacción y fundadas esperanzas de cara al futuro, nos ponemos en marcha a las ocho y cuarto y decidimos hacer el mismo recorrido que el domingo pasado, pero hoy, aún manteniendo los ritmos establecidos, vamos un poco más rápidos, más sueltos y alegres, me adelanto unos cuantos metros no porque quiera, sino porque llevo más tiempo entrenando y las piernas es como si me fueran solas, corren por mí y en muchos momentos se olvidan de que voy con ellas, me encuentro de puta madre, a gusto y cómodo a la velocidad que voy, no aprieto más de la cuenta en ningún momento, no fuerzo la máquina, me gusta navegar a un ritmo constante y regular, saludo a grupos de ciclistas que se cruzan en nuestro camino y a su vez ellos nos saludan a nosotros, el esfuerzo que hacemos es prácticamente el mismo e imagino que el sacrificio también, aumentamos el ritmo los últimos diez kilómetros antes de llegar a Vilanova, coincidiendo con una subida no muy intensa, pero sí larga y un poco dura, y cuando llegamos a nuestro destino nos felicitamos por el entreno que hemos realizado, nos sentimos bien, muy bien, satisfechos y eufóricos, estirando los músculos de las piernas para evitar en lo posible la aparición de inoportunas lesiones, tocando madera para que eso no suceda, quedando emplazados para hacer juntos las series del próximo jueves y si tengo que hacer caso de la tecnología resulta que me han salido un total de veintiseís kilómetros a una media de cinco minutos el kilómetro.

viernes 11 de septiembre de 2009

Viernes, 11 de Septiembre

Aprovechando la circunstancia de que hoy ha sido fiesta en Catalunya he cambiado mi habitual hora de salida y en lugar de hacerlo a partir de las seis y media de la tarde lo he hecho, después de haber dormido bien y recuperado de las series de ayer, a las once de la mañana, con una buena temperatura y con ganas de correr, completando un total de diecinueve kilómetros y siguiendo con las buenas sensaciones que espero y deseo que me sigan acompañando muchos días.

jueves 10 de septiembre de 2009

Jueves, 10 de Septiembre

A las siete y media de la tarde me he reunido con Experiencias de un corredor novato y con Carles Aguilar en el polideportivo de Cubelles y después de veinticinco minutos de calentamiento hemos hecho cuatro series de nueve minutos, recuperando un minuto, a un ritmo bastante alto y exigente y una vez acabados los veinte minutos de enfriamiento, mientras realizábamos los obligados estiramientos, nos hemos mirado a los ojos y ahí estaba, a flor de piel, la satisfacción y la inmensa alegría por haber realizado un entreno perfecto.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Miércoles, 9 de Septiembre

Hoy me ha sido del todo imposible salir a correr...qué asco de vida... qué vacío tan grande... qué sensación tan desagradable irse a dormir sin haber sudado y con las piernas descansadas... qué mierda.

martes 8 de septiembre de 2009

Martes, 8 de Septiembre

Poco tiempo para entrenar, poco tiempo para escribir, poco tiempo para contestar a los generosos y siempre gratificantes comentarios de mis amigos blogueros, poco tiempo para estar a solas conmigo mismo, poco tiempo para hundirme en mis pensamientos más profundos, poco tiempo para gozar de la vida y de la muerte que nos espera a todos sin remedio, poco tiempo para contemplar la salida de la luna y la llegada del sol que todo lo quema desde que hay un agujero en la capa de ozono, poco tiempo para nada y poco tiempo para todo, poco tiempo para hacer el amor y poco tiempo para disfrutar de la compañía de Airemi; poco tiempo, en resumidas cuentas, para acariciar la felicidad con la punta de los dedos y gritar a los cuatro vientos: vamos a dejarnos de tonterías y a encarar lo que nos queda de existencia con valentía, humor y alegría y siempre con respeto máximo a todo aquello que se mueve a nuestro alrededor y pensando que somos unos privilegiados, más que afortunados, al poder pensar y sentir y soñar... y al final, con poco tiempo por visita inesperada de amigos, he salido tarde a correr y a las diez y cuarto de la noche he terminado, contento y feliz, el entreno de hoy: seis series de mil metros entre cuatro minutos y siete segundos la más rápida y cuatro minutos y diez segundos la más lenta.

lunes 7 de septiembre de 2009

Lunes, 7 de Septiembre

Si treinta años atrás fue la lectura y el acto de escribir lo que impidió que cayera en una profunda e irreversible depresión, hoy no tengo la más mínima duda de que el correr es mi tabla de salvación, el clavo ardiendo al que suelo agarrarme cuando los cimiemtos de mi estabilidad empiezan a tambalearse peligrosamente, tal vez por ello la imperiosa necesidad de salir cada día. Hoy Vilanova-Cubelles-Santa María-Vilanova, dieciseís kilómetros más o menos, una hora y veinticinco minutos de rodaje tranquilo y relajado, me he sentido bien.

domingo 6 de septiembre de 2009

Domingo, 6 de Septiembre

Antes de las ocho menos cuarto de la mañana diez kilómetros en solitario por el paseo marítimo, todavía de noche y nadie a mi alrededor, sensación de ser un especimen raro y diferente. A la hora convenida, ocho en punto, ya de día, me reúno con Experiencias de un corredor novato y con Carles Aguilar en el sitio de costumbre y sin más dilación iniciamos la habitual tirada larga de los domingos, veinte kilómetros progresivos en dirección a Sitges y vuelta a Vilanova, terminando bien y recuperando todavía mejor.

Sábado, 5 de Septiembre

Como viene siendo habitual en mi rutina de entrenos, hoy, sábado, no me he calzado las zapatillas de correr y a las cinco de la tarde, después de trabajar, me he ido a tomar unas cervezas con Airemi y la verdad es que me han sabido a gloria.

viernes 4 de septiembre de 2009

Viernes, 4 de Septiembre

Bajo un cielo cubierto de nubes, acariciada en todo momento mi esbelta figura por un ligero viento refrescante, olvidados ya el calor y la maldita humedad de estos últimos meses, el que éstas líneas escribe, es decir, yo, Manuel Binoy, cómodamente instalado ante la panatalla del ordenador y minutos antes de zamparme un buen plato de macarrones integarales, comunico y digo y anoto en este blog, que por supuesto es el blog de todos, que hace escasamente pocos minutos he terminado, contento, el entreno de hoy, consistente en un rodaje de una hora y veinticinco minutos y habiendo cubierto aproximadamente unos dieiciseís kilómetros.

jueves 3 de septiembre de 2009

Jueves, 3 de Septiembre

Antes de entrar en materia permitirme que pacte con la zona más sensiblera de mi personalidad y con el corazón abierto en la mano derecha deciros que después de haber leído vuestros comentarios, y un vez superada la primera emoción, no me queda más remedio que daros las gracias a todos por estar vivos, por ser el buen tipo de personas que intuyo que soís y por estar ahí casi cada día leyendo lo que escribo. Una vez dicho esto, paso a dejar constancia de que en el entreno de hoy me han acompañado dos buenos amigos, Joan Josep Corella y Carles Aguilar, futuros participantes en la maratón de San Sebastián; después de habernos encontrado a las siete y media de la tarde en la churrería de Las Roquetas hemos hecho veinticinco minutos de calentamiento, luego tres series de ochocientos metros en subida, veinte minutos de enfriamiento y al final , tanto ellos como yo, hemos terminado felices, contentos, con buen cuerpo y satisfechos con el trabajo realizado.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Miércoles, 2 de Septiembre

Gracias a la voluntad, a la capacidad de sacrificio, a las ganas que le pongo a esto de correr, a lo mucho que me gusta este deporte, a lo mucho que dependo de él, a mis piernas que todavía me sostienen, a mi cabeza que siempre está sobre los hombros, a mis brazos que se balancean rítmicamente al compás de cualquier música que suene con mucho ritmo en la radio, a mi corazón que gracias a la generosidad del dios de arriba sigue latiendo como si por él no hubieran pasado los años, a mis pulmones que a pesar de la polución atmósferica siguen manteniendo una buena capacidad de oxigenación, a mis músculos y a mis tendones que a fuerza de estirarlos concienzudamente siguen realizando su función sin demasiadas molestias, a la comprensión y a la inestimable ayuda de Airemi, al apoyo constante de los amigos y de los esporádicos compañeros de rodajes, a las palabras de ánimo y a las asiduas y francas y sinceras visitas de todos aquellos blogueros que todavía no sé por qué extrañas razones me leen... Gracias a todo esto que acabo de escribir y a otras muchas cosas que no digo porque la lista sería interminable, hoy he podido empezar y terminar con muy buenas sensaciones otro día de entreno, realizando una hora y veinticinco minutos de rodaje a un ritmo ligeramente más rápido del que tenía previsto en un principio.

martes 1 de septiembre de 2009

Martes, 1 de Septiembre

Treinta minutos de calentamiento, tres series de dos mil metros y quince minutos de enfriamiento; éste ha sido, en pocas y escuetas palabras, el entreno de esta tarde. Las sensaciones, como viene siendo habitual, bastante buenas. La moral, intacta. Los ánimos, por las nubes. En otro orden de cosas, decir que abandono definitivamente la lectura de El teorema de loro en la página ciento veintitrés y la sustituyo por Sábado, de Ian McEwan, cuyas primeras cien páginas me dan ciertas garantías.